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Estamos en liza en nuestro nacimiento y salimos de ella en la muerte.
¿de qué sirve aprender a conducir mejor nuestro carro
cuando estamos al final de la carretera?.
entonces ya sólo queda pensar en cómo salir de ella.
El estudio de un viejo, si algo le queda aún por estudiar,
es únicamente aprender a morir, y es precisamente el que menos se hace a mi edad:
Se piensa en todo menos en eso.
Todo los viejos se aferran más a la vida que los niños
y salen de ella de peor grado que los jóvenes.
Pues que todo sus afanes fueron para esta misma vida,
ven a su final que han despreciado sus esfuerzos.
todos sus cuidados, todos sus bienes, todos los frutos de su laboriosas vigilias,
todo lo dejan cuando se van.
No han pensado en adquirir durante su vida algo que pudieran llevarse a su muerte.
Todo esto me lo he dicho cuando era tiempo de decírmelo,
y si no he sabido sacar mejor de mis reflexiones, no es por no haberlas hecho
a tiempo ni por no haberlas dirigido bien.
Arrojado desde mi infancia al torbellino del mundo aprendí tempranamente
por la experiencia que no estaba hecho para vivir aquí, y que jamás alcanzaría el estado
cuya necesidad sentía mi corazón.
Al dejar, pues de buscar entre los hombres la aventura que sentía no poder encontrar
en ellos, mi ardiente imaginación saltaba ya entonces por encima del espacio de mi vida
apenas comenzada como por un terreno ya extraño.
He visto a muchos filosofar bastante más doctamente que yo, pero su filosofía
les era, por así decir ajena.
Al querer se más sabios que otros, estudiaban el universo para saber cómo estaba dispuesto
igual que hubieran estudiado una máquina que se hubieran encontrado, por pura curiosidad.
Estudiaban la naturaleza humana para poder hablar eruditamente de ella, pero no para conocerse,
trabajaban para instruir a los demás, pero no para esclarecerse en sus adentros.
Varios de ellos no querían más que hacer un libro, no importaba cual, con tal de que fuera bien
acogido, una vez hecho y publicado, su contenido ya no le interesaba, si no fuera atacado,
por lo demás sin sacar nada de su propio uso, sin preocuparse que el contenido, fuera falso o verdadero.
***************** JEAN´-JACQUES ROUSSEAU *********************
Las ensoñaciones del paseante solitario.
CÁTEDRA letras Universales Número 57.
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No dejéis que os lo cuente, comprar este libro, es una delicia.
Jean-Jacques Rousseau , el escritor más desgraciado de sus tiempo, asumió la condición
de individuo molesto al que hay que hacer callar. Impugnador de las ideas difundidas tradicionalmente
por los filósofos su mayor objetivo fue seducir y convencer a través de la escritura. A la busca de una naturaleza perdida, pretendía liberar al hombre de la violencia de una sociedad que aborrecía.
Las ensoñaciones del paseante solitario, a modo de -diario intimo- surge como continuación de las
Confesiones, Rousseau abandona ahora el interno de comunicación con los demás y se sumerge en sí
mismo, observándose como a un extraño.
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Que sentimientos me arrebatan el pensamiento
A estas edades, en las cuales, ya media vida, me he retirado
Me encuentro con la duda, de que es la vida,
Mi vida, ha sido, y es, y será un deslizar por el tiempo
Que sin rumbo fijo, navega, por los caminos de este mundo
inconcluso, no por mí, sino por
La edad, que me queda.
Que más puedo pedir, sí ya todo esta dado,
Que me han dado,
Solo lo primero de esto, LA VIDA, que un día mis padres, dejaron
En manos del amor,
Y gracias a los dos, por el ser que dio, ya que no
Tengo remedio de estar en el medio, de la nada
Después de todo esto, me pregunto,
Si la vida, es esto, me queda media de ella, y toda del resto.
Os diré, que ha sido y será, el destino una vez más
Que me dirá, si todo es verdad, Pero, no estaré para ver,
ya que solo me queda media vida,
Y necesito la otra media,
He buscado el amor, primero, porque comporta el éxtasis,
un éxtasis tan grande,
que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia
por unas horas de ese gozo.
Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad,
esa terrible soledad en que la conciencia trémula
se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida.
Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto,
en una miniatura mística,
la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas.
Esto era lo que buscaba, y,
aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana,
esto es lo que -al fin- he hallado.
Con igual pasión he buscado el conocimiento.
He deseado entender el corazón de los hombres.
He deseado saber por qué brillan las estrellas.
Y he tratado de aprender el poder pitagórico
en virtud del cual el número domina al flujo.
Algo de esto he logrado, aunque no mucho.
Pero, para este ser mortal, le es suficiente
Más que más da, sí, esta todo dado
Y si estoy equivocado, que los hombres del
Mañana me lo demuestre, pero, os digo,
Que si pasa, no estaré para contestar,
Por lo tanto, que más da, si mi alma, estará
Una vez más detrás de mí,
Y delante lo más desconocido de esta humanidad,
La sabiduría que nunca podré alcanzar,
Por lo tanto que más da.