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El carro de heno (1500-1502)
Museo del Prado- Madrid
 Autorretrato de El Bosco

El Bosco fue un pintor medieval del siglo XV fascinado por reflejar en sus obras una visión total y completa del hombre,
que incluye no sólo sus gestos, rasgos y actitudes, sino diferentes enfermedades y defectos físicos.
Hipertrofías y cirrosis conviven con demencias y vicios, como la gula o el alcoholismo,
que afectan por igual a hombres y seres fantasmagóricos, fruto de su visión onírica del universo que le rodeó.

Hyeronimus Van Aeken, apodado El Bosco, es uno de los pintores más apasionantes y enigmáticos de toda la historia de la pintura.
Nació en Holanda en 1450 y murió en 1516. En esta exposición puedes contemplar tres de sus obras del museo de El Prado de Madrid.
Ya conoces El jardín de las Delicias, obra con la que iniciamos la Pinacoteca Cossío el pasado año.
A ella le acompañan El carro de heno y La extracción de la piedra de la locura, ambas caracterizadas por la ironía,
el sarcasmo y una imaginación desbordante.

El Bosco, según algunos estudiosos, pasaba largos ayunos para tener visiones y alucinaciones y poder crear obras imaginativas y originales.
Según otros, formaría parte de alguna secta secreta y por eso sus cuadros están repletos de mensajes ocultos y enigmas difíciles de descifrar.

Como características técnicas, subrayamos la minuciosidad en el detalle, el gusto por la variedad y riqueza del color
además del cuidado por la perspectiva y la originalidad en el tratamiento del tema.

Muchos de los temas de sus pinturas, en las que plasmó su particular universo de sueños y fantasías,
tienen como fondo la sabiduría popular recogida en refranes y proverbios.
Sus personajes reflejan la pasión humana, con sus bondades y mezquindades;
pero, además, aparecen representados con las enfermedades y patologías conocidas en la Edad Media.

Tríptico muy sugerente en cuya tabla central aparece un enorme carro repleto de heno y un sinfín de personajes. En la cima del carro se desarrolla una escena cortesana, unos amantes, la música, y un ángel y un diablo. Es una especie de “jardín del amor” donde el ángel mira a Jesucristo en una nube mientras el diablo participa del juego musical y sexual que se adivina. Jesús presenta una expresíón de paciencia infinita mientras levanta los brazos como exclamando: ¡¡ Madre mía, qué gente !!

El carro es gigantesco y está completamente lleno. Según todos los expertos, el tema alude a un versículo de Isaías: “Toda carne es como el heno y todo esplendor como la flor de los campos. El heno se seca, la flor se cae”. Estamos ante una alegoría de lo efímero de los bienes y placeres materiales y de lo pasajero de todo lo de este mundo. A esa felicidad terrenal y material, representada por el carro, quieren subirse todos. En ese intento están todas las clases sociales, reyes y obispos, pueblo llano, etc. La chusma se pelea y se empuja por conseguirlo desesperadamente mientras príncipes y prelados cabalgan mansamente porque ya tienen la riqueza (el heno) conseguida; representan el pecado del orgullo. A los pies del carro vemos otros pecados capitales, así puedes contemplar el mendigo farsante (con un niño), es la avaricia que conduce al engaño y al fraude. El médico embaucador (con diagramas y frascos en una mesa para impresionar a sus víctimas) tiene la bolsa llena de heno al tener ganancias conseguidas ilícitamente. A la derecha varias monjas introducen heno en un saco (atesoran riquezas) y las está vigilando un monje con una abultada panza, símbolo de la gula. Varias escenas de violencia se desarrollan en torno al carro. El Bosco denuncia con estas escenas el egoísmo, la codicia y la ambición que anidan en el ser humano sea cual sea su condición social y económica. Diversos seres monstruosos tiran del carro.

Si te fijas atentamente, la riqueza de detalles es sobrecogedora, puedes descubrir a una monja bebiendo, una extracción de muelas, un degollamiento, la limpieza del culito de un niño y un asadero de peces.

En las tablas laterales aparecen la creación del hombre, el paraíso y la expulsión (izquierda) y el infierno (derecha) en un tratamiento algo distinto al de El Jardín de las Delicias.