Desde pequeño le atraían las palabras.
Era como un juguete que le daba vueltas en la boca. Cuando esa
palabra tenía un sonido agradable la repetía durante horas.
Desde luego eso era la génesis de su vocación literaria,
y no fue una sorpresa que a los catorce o quince años ya
tratara de escribir “cuentitos”. Sin embargo, su primer libro
lo publicó cuando tenía más de treinta años.
En 1976, Julio Cortázar vino a La Habana. Era
la primera vez que lo hacía, después del llamado "Caso
Padilla". Nos sentamos en uno de los muros que hay en el
jardín del Hotel Nacional. El sol era fuerte y él se acomodaba
sus espejuelos oscuros, mientras me contaba detalles de esa
visita para un reportaje que aparecería en Juventud
Rebelde.
Con su juvenil rostro de 61 años, me
hablaba de que, si hubiera tendido que escoger entre el
conjunto de sus libros, seguiría prefiriendo a
Rayuela, ya que según dice: “Fueron muchos
años de acumulación de experiencias en las que puse mucho de
mí mismo”.
Sin embargo, me comentó que también estaba
contento de haber dejado atrás esa etapa de
Rayuela – libro individualista-, para
escribir sobre asuntos más arraigados en la historia y en la
justicia humana. “Pero como pasa a veces, como un padre que
prefiere a su hijito más feo y tonto, sigo queriendo a
Rayuela”.
Fui a verlo espoleado por una noticia en
particular: hacía solo unos días que, en Niza, Francia, un
jurado internacional – entre sus miembros estaba Alejo
Carpentier- le había otorgado el premio Gran Águila de Oro por
el conjunto de sus obras. Consistía en 30 000 francos (unos 7
000 dólares). Donó el importe “a la causa de los
presos políticos en Argentina donde hay una situación confusa
que me preocupa mucho”.
Despreciaba los premios. De eso no se hablaría
más. A partir de ahí, el diálogo comenzó realmente.
HE VISTO MUCHA CUBA
…porque he
aprovechado bien las tres semanas que llevo en el país. Y
después de una ausencia de casi cinco años las diferencias que
he podido encontrar son muy grandes y profundamente positivas
para mí.
Allá en Europa se habla mucho del despegue
económico cubano. Una cosa son las cifras y otra es venir aquí
y comprobar hasta qué punto ese despegue no es solo
económico sino que se manifiesta en toda la obra de la
Revolución.
Y qué le voy a decir del plan de educación que
es evidente que ya está dando sus frutos, habia visto en París
la película documental sobre la escuela nueva. Una cosa es eso
y otro es visitar una serie de escuelas empezando por la
Lenin y después las secundarias en el campo.
Es
conmovedor hablar con los estudiantes y los
profesores y darse cuenta hasta qué punto esa
combinación de estudio y trabajo de vida en común da
resultados muy positivos a la formación del hombre nuevo, del
hombre futuro de Cuba.
PRESENCIA ESPIRITUAL
Siempre me
siento un poco mal cuando paso tanto tiempo sin venir a Cuba,
pero me consuela el hecho de que ella es para
mí permanente presencia espiritual. Lo mismo me sucede
con mi país, Argentina, ahora en las circunstancias
actuales no podría volver a mi patria. Tengo una manera
de llevarla conmigo a cualquier lado y sentirla presente. Con
Cuba me pasa lo mismo.
Pienso que uno de los aciertos más
extraordinarios de la Revolución es que desde mismísimos
inicios puso muy fuerte el acento en los factores de
educación y de cultura que no se pueden separar por supuesto.
Porque sin alfabetización no hay educación y sin educación no
hay cultura. De manera que esas etapas previas se fueron
cumpliendo desde el inicio y los resultados son muy visibles.
Están a la vista.
En estos momentos cuando uno habla en
cualquier pueblecito del país, lo mismo en Oriente que en Las
Villas, cuando uno conversa con la gente que se pasea
por las calles ya sean adultos o jóvenes incluso con los
niños, su participación en todo lo que está sucediendo en
Cuba, su inquietud, su deseo de estar al tanto de lo que
ocurre y la información que tienen es un signo absolutamente
positivo.
LA PATRIA
En Cuba el sentimiento de amor por la patria,
por la Revolución no es un sentimiento ingenuo y basado
simplemente en “slogan” o frases hechas sino que es una
conciencia política que se nota incluso en el nivel del niño
bastante pequeño que con su ingenuidad natural sin embargo,
dice cosas muy justas. Ellos se dan cuenta de la lucha en que
está empeñado el gobierno y se sienten solidarios y
participes, creo que ésa es la palabra:
participación.
Cuba es un país donde a mi me produce
infinito placer observar que cada vez se usa menos la primera
persona de singular para utilizar el plural. Los cubanos
hablan de lo que se está haciendo y dicen siempre
nosotros. El yo se ha ido quedando atrás. Ese sentido
comunitario es otro de los grandes factores que ha logrado la
Revolución.
CASA DE LAS AMÉRICAS Y
HAYDEE
Estoy muy satisfecho de mis conversaciones con
los intelectuales y artistas cubanos. Me da la impresión de
gente que está viviendo muy intensamente la experiencia
revolucionaria. Que no solamente no se quedan al margen
sino que en la medida de sus fuerzas participan lo más
posible.
He conversado con personas que no tienen
ninguna profesión de tipo intelectual y me marcho con la
impresión que en estos momentos no sólo hay una gran apertura
literaria sino que incluso uno puede expresarse en todos
los campos.
La Casa de las Américas ha desempeñado y
desempeña un papel muy importante en el sentido de que así
como Cuba tiene sus embajadas naturales, lógicas en el mundo,
tiene también esa especie de súper embajada cultural que en
algún sentido es la Casa de las Américas. Porque a través de
sus concursos literarios, de sus publicaciones, de todo el
trabajo de difusión de la cultura cubana que hace en el
exterior ha sido una constante presencia en el todo el mundo
de habla hispana.
En Francia donde vivo, la llegada década nuevo
número de la revista Casa o cualquiera de las
publicaciones en forma de libro que edita la Casa de las
Américas es siempre una buena noticia. Es algo
deseado.
Al hablar de la Casa de las Américas no puedo
dejar de mencionar el papel desempeñado por Haydée Santamaría.
Ella es un símbolo muy grande no solo para los cubanos sino
para todos los que hemos estado en contacto con el mundo
cultural de Cuba. Esa difícil conciliación de la ternura con
la energía que forma parte del carácter de Haydée Santamaría
es lo que su máxima eficacia y su máxima
proyección.
ANGOLA
Nos dio mucha alegría allá en Europa saber de
la solidaridad de Cuba hacia el pueblo angolano. Una
solidaridad que no era solamente de palabra o simbólica sino
que se traducía en una acción directa de cuya eficacia tienen
pruebas los enemigos de Angola.
Me han parecido profundamente ridículas
las declaraciones de los norteamericanos, de Kissinger de
pretender negarle a Cuba el derecho, como ellos dicen, de
meterse en un país extranjero. Bien conocemos el tipo de
intervención monstruosa que ha hecho el imperialismo a lo
largo de los años. Con la diferencia de que ellos intervienen
para ganar dinero y Cuba acude al llamado del pueblo para
defender la libertad. Un nuevo país libre. Realmente es
admirable la actitud de Cuba.
NO SE PUEDE ENJUICIAR
UNA REVOLUCION QUE NO SE HA VIVIDO
No creo que se pueda enjuiciar nada sin
haberlo vivido. Eso es una pedantería y es una insolencia. Si
hay escritores que sin participar en esos procesos los
condenan, por razones de tipo teórico, allá ellos. Su opinión
a mí no me interesa, ni me parecen importantes
históricamente.
Esos críticos responden a motivaciones muy
diversas y la mayoría son gente de derecha que tienen especial
interés en enjuiciar cualquier revolución o que son anti o
contra revolución por definición. O bien son personas que
tienen una tal suficiencia que consideran que sin haber
conocido lo que está sucediendo en un país, en una sociedad,
se permiten juzgarla desde afuera. Todo eso me parece, repito,
que no tienen importancia histórica. Esa clase de juicio cae
por su propio peso. Muere por su propio peso.
En los círculos intelectuales de Francia
a los que pertenezco existe una definición muy evidente
en relación con la Revolución Cubana. Están aquellos, como
nosotros que siguen con interés y a veces con apasionamiento
el proceso cubano. Y están los grupos más reaccionarios, gente
de otra generación que están fuera de la
historia.
Hay también gente más joven pero con una
mentalidad de tipo reaccionaria. Incluso como bien dice usted
juzgan sin conocer. Anteponen el juicio al conocimiento lo
cual es nefasto.
En Europa hay una información cultural
bastante buena sobre Cuba pero quisiese que fuese mejor. Hay
mucha gente en el exterior que quiere tener información sobre
lo que está pasando en Cuba y a veces no la recibe con la
amplitud necesaria.
A mí me ha tocado vivir momentos muy amargos
hace cuatro o cinco años justamente a propósito de ello. Fue
un momento en que los enemigos de la Revolución se
aprovecharon de nuestra falta de información. Pero ya todo eso
pasó. Y el hecho de tener que esperar y finalmente conocer la
verdad, conocer como han sucedido las cosas es siempre una
satisfacción. Lo que quisiera que ese tipo de contacto
cultural que hay entre el interior y el exterior de Cuba se
agilice, se haga más amplio y más variado.
¿CORTAZAR VIVE EN UNA TORRE DE
MARFIL?
En general, los que viven en una
torre de marfil son mis enemigos. Si no fuera así se darían
cuenta de que no es cierto. En estos últimos cinco años he
cumplido numerosos viajes que no tenían nada que ver con la
literatura. En fin me parece absurdo estarme defendiendo, es
obvio que no hay ninguna torre de marfil.
Yo defiendo y eso insisto decirlo siempre, el
soberano derecho de un creador en cualquier plano en
expresar lo que tiene que expresar, pero también dentro de un
contexto histórico. Y eso es lo que trato de hacer
ahora.
FIDEL
"Fidel es un hombre que interpreta a la
Revolución en sí mismo. Como dirección, orientación,
fisonomía. Es evidente que para el conjunto del pueblo cubano,
al margen de sus cualidades, de su eficacia como dirigente, es
ya un símbolo que adquiere un valor fuera de lo humano, fuera
de lo cotidiano. Cuando se oye la palabra Fidel en la boca de
un niño, de un adulto, además del valor directo, tiene una
serie de resonancias como en la música de armónica que toca
las fibras de la sensibilidad, de la conciencia. Yo creo que
Fidel es el escultor de la Revolución cubana."
1976