19 aniversario de la catástrofe de Chernóbil
José Santamarta Flórez (1)
World Watch. España, 25 de abril del 2005
Hoy se conmemora el 19 aniversario de la catástrofe nuclear, que ha dejado más de 25.000 muertos, entre militares y civiles, desde 1986. La cifra de afectados por cáncer a consecuencia de este desastre alcanzará su punto álgido entre 2006 y 2020. Miles de personas padecen cáncer de tiroides en distintas áreas de Bielorrusia, Ucrania y Rusia
La noche del 25 al 26 de
abril de 1986, a la 1 y 23 de la madrugada del sábado, en el reactor número 4 de
Chernóbil, tuvo lugar el mayor accidente de la historia nuclear. Los efectos de
la radiactividad han superado todas las previsiones, y la verdadera magnitud de
los daños se va conociendo años después. Ya han muerto más de 25.000 personas, y
al menos 7 millones han sido contaminadas por la radiactividad. Según la OMS
morirán 500.000 personas a causa del accidente de Chernóbil.
La catástrofe de
Chernóbil afectó gravemente a Bielorrusia, Ucrania y Rusia, causando pérdidas
incalculables, y daños terribles a las personas, a la flora y a la fauna. Más de
160.000 km2 están contaminados. El accidente de Chernóbil fue una de las mayores
catástrofes ambientales, y sus costes superan los 250.000 millones de dólares,
según un estudio oficial del gobierno ruso, revelado por el Wall Street Journal.
Los cuatro reactores
existentes en Chernóbil eran del modelo RBMK-1.000, un peligroso modelo de agua
en ebullición, moderado por grafito. Todavía hay en funcionamiento varios
reactores nucleares del tipo RBMK, y su cierre ha sido pospuesto por razones
económicas, a pesar de sus riesgos, puestos de manifiesto en la catástrofe de
Chernóbil. En Chernóbil funcionaban 4 reactores, y se estaban construyendo dos
más.
Curiosamente el accidente se produjo al realizar un experimento relacionado con la seguridad, en el que se pretendía demostrar que la electricidad producida por el alternador a partir de la inercia de la turbina sin vapor podría usarse para alimentar ciertos componentes del sistema de refrigeración de emergencia, durante periodos cortos, hasta que pudiera disponerse de los generadores de emergencia. Inicialmente se preveía experimentar con una reducción de la potencia, desde 3.000 megavatios térmicos a 1.000 MWt, pero sin embargo el reactor no pudo estabilizarse con suficiente rapidez, y la potencia se redujo a sólo 30 MWt. Al acumularse una energía en el combustible del orden de 300 cal/g, se produjo una disgregación del combustible seguida por una explosión. Dos o tres segundos después ocurrió una segunda explosión, causada probablemente por la liberación de hidrógeno cuando el vapor oxidó al zirconio de las varillas del combustible.
La violencia de la
energía desprendida provocó la elevación de la losa soporte del reactor, de dos
toneladas, haciendo inoperativo el sistema de contención. La entrada de aire
facilitó la combustión del grafito. Fueron necesarios nueve días de heroico
esfuerzo para poder controlar el incendio posterior a la explosión del reactor.
Para controlar el fuego y contener la radiactividad, los helicópteros lanzaron
sobre el núcleo del reactor más de 5.000 toneladas de plomo, boro y otros
materiales. Posteriormente se construyó un gigantesco sarcófago, hecho con
410.000 metros cúbicos de hormigón y 7.000 toneladas de acero; el sarcófago fue
terminado en noviembre de 1986 y hoy debería ser sustituido por otra estructura.
El reactor dañado permanecerá radiactivo como mínimo los próximos 100.000 años.
El accidente fue
detectado el lunes 28 de abril de 1986, a las 9 de la mañana, en la central
nuclear sueca de Forsmark, unos 100 kilómetros al norte de Estocolmo, donde los
contadores Geiger registraban niveles de radiactividad 14 veces superiores a lo
normal. Primero se pensó en un escape en la propia central (las primeras
noticias de las agencias de prensa hablaban de un accidente en una central
sueca), pero un exhaustivo control mostró que la central funcionaba
perfectamente y que la radiactividad venía de lejos. Cuando los suecos
reclamaron una explicación, las autoridades soviéticas respondieron con
evasivas. Doce horas después de la primera alerta de Forsmark, un comunicado del
consejo de ministros de la URSS leído en la televisión reconoció que se había
producido un accidente en Chernóbil. La población de la zona no fue informada en
los primeros días de la gravedad de la situación, lo que agravó los efectos.
En el accidente de Three Mile Island, en Pensilvania (Estados Unidos), en 1979, se liberaron 17 curios. En Chernóbil, según las autoridades soviéticas, fueron 50 megacurios (50 millones de curios) de los más peligrosos radionucleidos, a los que hay que añadir otros 50 megacurios en gases radiactivos inertes. Las cifras reales fueron mayores que las declaradas por el gobierno soviético. Para la OCDE las emisiones ascendieron a 140 megacurios. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el accidente de Chernóbil se emitió 200 veces más radiactividad que la liberada por la suma de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, aunque el gobierno de Ucrania afirma que fue 500 veces más.
Consecuencias
Toda la población en un
radio de 30 kilómetros fue evacuada. Aún hoy cerca de 375.000 personas aún no
han podido regresar a sus hogares, según la OMS. La ciudad de Pripiat, que
contaba con 50.000 habitantes antes del accidente, hoy está abandonada, y en la
llamada zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil sólo habitan
556 ancianos que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a vivir
fuera de sus pueblos de origen. Un total de 105.000 km2 presentan una
contaminación superior a un curio por km2, y según la AIEA hay 825.000 personas
viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Según las Naciones Unidas un área del
tamaño de Holanda ha quedado inutilizable permanentemente para usos agrícolas.
La mayoría de las 31 personas muertas inmediatamente, trabajadores de la central
y bomberos que acudieron a apagar el incendio, están enterradas en el cementerio
de Mitinskoe. Pero la radiactividad, a no ser que se reciban dosis
extremadamente altas, mata lentamente y no hay dosis admisibles por debajo de
las cuales ésta deja de ser peligrosa.
Cerca de 800.000 personas, los liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve el reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza, recibiendo altas dosis de radiactividad, superiores en un 7% de los liquidadores a más de 250 mSv (milisievert), aunque muchos superaron los 500 mSv; la dosis máxima admisible reconocida internacionalmente para la población normal es de 5 mSv/año. Según el gobierno de Ucrania, más de 8.000 liquidadores han muerto, y otros 12.000 están seriamente afectados por las radiaciones. En Rusia el 38% de los 300.000 liquidadores padecen enfermedades a causa de las radiaciones recibidas, según el propio gobierno ruso.
Una de las consecuencias
de la catástrofe de Chernóbil fue la absorción por el organismo de miles de
personas de grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque
tiene una vida corta, se acumula en la glándula tiroides, causando
hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida
media de 30 años, por lo que sus efectos aún se harán notar.
El ADN de las células
germinales que transmiten la información genética fue dañado por la
radiactividad, algo que no ocurrió ni en Hiroshima ni en Nagasaki, según un
estudio dirigido por Yuri Dubrova, del Instituto Vavilov de Genética General con
sede en Moscú, publicado en la revista Nature coincidiendo con el décimo
aniversario de la catástrofe. Las secuelas de Chernóbil perdurarán durante
varias generaciones. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 1995 el
cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285 veces más frecuente que antes de la
catástrofe, y las enfermedades de todo tipo en Ucrania eran un 30% superiores a
lo normal, debido al debilitamiento del sistema inmunológico causado por las
radiaciones. En la región de Gomel, en Bielorrusia, los cánceres de tiroides
entre la población infantil se han multiplicado por cien, y el número de casos
no para de aumentar. Las leucemias, cuyo periodo de latencia es más largo,
empiezan a aparecer, sobre todo entre los liquidadores; la tuberculosis es una
de las enfermedades que más ha crecido entre las personas afectadas.
Las aberraciones
cromosomáticas, precursoras de leucemias y cánceres, han sido igualmente
detectadas, al igual que enfermedades del sistema endocrino, nervioso, digestivo
y cardiovascular, así como las cataratas. Según el profesor Alexander Ivanovich
Avramenko, jefe del Departamento de Protección de la Salud de Kiev, "la
morbilidad general ha aumentado un 30%, la hipertensión se ha triplicado, la
isquemia cardíaca se ha incrementado un 103%, las úlceras un 65,6%, la diabetes
un 61%, y los ataques cardíacos un 75%. Los patrones clínicos están cambiando
para muchas enfermedades debido a la depresión del sistema inmunitario".
Los niños están entre
los más afectados, y son muchos los que padecen cánceres de tiroides, hígado y
recto. Las malformaciones entre los recién nacidos se han duplicado en los
últimos años. Según Dillwyn Williams, profesor de histopatología en la
Universidad de Cambrigde y uno de los mayores expertos mundiales en cáncer de
tiroides, el 40% de los niños expuestos a altos niveles de radiación cuando
tenían menos de un año desarrollarán cáncer de tiroides. Miles de personas
contraerán cánceres a consecuencia del accidente de Chernóbil en los próximos 30
años. Williams es presidente de la European Thyroid Association. En una
conferencia de la OMS sobre las consecuencias sanitarias de Chernóbil en
Ginebra, Williams señaló acerca de la incidencia del cáncer de tiroides en
Bielorrusia y Ucrania que "he hecho algunas sumas y la respuesta me aterroriza".
La mayor incidencia de los casos de tiroides en Gomel están concentrados en una zona situada a más de 200 kilómetros de Chernóbil, lo que significa que los planes de emergencia en caso de accidente nuclear deben ser rediseñados. En la conferencia de la OMS, en que participaron unos 500 científicos procedentes de 40 países, se criticaron duramente las recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), cuyo único interés es promocionar a cualquier precio la energía nuclear. Chernóbil, y sus consecuencias, son la mejor demostración de las falacias de la AIEA, cuya inutilidad fue puesta de manifiesto por el programa nuclear de Irak, en teoría bajo su control.
Los efectos de Chernóbil
causarán a largo plazo decenas de miles de muertes, y algunos autores calculan
que pueden producirse más de un millón de casos de cáncer, sobre todo en
Bielorrusia, Ucrania y Rusia.
Aguas radiactivas
El río Pripiat llevó la
radiactividad a su afluente, el río Dnieper (el tercer río europeo por su
caudal) y que tras recorrer 800 kilómetros y seis grandes embalses, desemboca en
el Mar Negro. El agua contaminada por los residuos radiactivos puede llegar a
afectar a unos 30 millones de personas, según un informe elaborado por 59
científicos de 8 países, bajo la dirección del italiano Umberto Sansone: más de
9 millones beben agua contaminada, y otros 23 millones de personas comen
alimentos regados con aguas radiactivas o peces con niveles inaceptables de
radiactividad. Las balsas y pequeños embalses construidos para retener las aguas
contaminadas a la larga agravaron el problema, pues fueron rebasadas al caer las
primeras lluvias intensas.
Los peces del lago
Kojanovskoe, en Rusia, presentan niveles de radiactividad 60 veces superiores a
los límites de seguridad de la Unión Europea, llegando a alcanzar los 40.000
bequerelios de cesio-137 por kilogramo (el límite de la UE es de 600 bequerelios
por kilogramo). La única alternativa es la completa prohibición del consumo de
pescado en la región.
El agua contaminada es
posiblemente la mayor amenaza diez años después del accidente. El accidente
depositó 380 terabequerelios (380 x 1012 bequerelios) de estroncio y plutonio en
la zona alrededor del reactor. "No se puede parar el flujo del agua", afirma
Sansone. Pero los problemas de Chernóbil están lejos de haber acabado. El 11 de
octubre de 1991 se produjo un incendio en el reactor nº2, y los reactores 1 y 3
siguieron funcionando, debido a la crisis económica que sufre
Ucrania desde la
desmembración de la URSS. Aún hoy 400 kilogramos de plutonio, más de 100
toneladas de combustible nuclear y otras 35 toneladas de polvo radiactivo,
permanecen dentro del maltrecho sarcófago de plomo, boro y cemento que envuelve
la central y que necesita ser reparado o sustituido con urgencia. El sarcófago,
diseñado en teoría para aguantar 30 años, necesita ser reparado o sustituido con
urgencia, al tener 200 m2 de grietas y graves problemas de estructura. Cerca de
12.000 personas trabajan en la zona contaminada, y siguen recibiendo dosis
inadmisibles de radiactividad.
Desastre económico
Chernóbil no sólo fue un desastre para la vida y la salud de millones de personas. Fue, también, un gran desastre económico, y muchos creen que fue una de las causas determinantes de la caída del régimen soviético en la antigua URSS. Sólo las tareas de limpieza en los tres primeros años alcanzaron los 19.000 millones de dólares, y ya han superado los 120.000 millones de dólares.
El gobierno de Bielorrusia estima que sólo en su país en el horizonte del año 2015 el accidente habrá costado más de 230.000 millones de dólares. El coste total, según el Research and Development Institute of Power Engineering, alcanzará los 358.000 millones de dólares (el coste de unas cien centrales nucleares), cifra resultante de sumar los costes del tratamiento médico, descontaminación, traslados y realojamiento de la población afectada, electricidad que se ha dejado de producir y limpieza de las zonas afectadas. Con lo que costará el accidente de Chernóbil se podrían haber sustituido todas las centrales nucleares del mundo por centrales de ciclo combinado de gas natural (el 80% de la potencia) y aerogeneradores eólicos (el 20% restante), y aún sobrarían 200.000 millones de dólares.
La energía nuclear, como
reconocen ya hasta los sectores más conservadores, es una ruina total. Ningún
argumento a favor de la energía nuclear resiste un examen profundo, y los países
ricos, que gastan cada año miles de millones en investigación nuclear, harían
mejor uso si los consagraran a las energías renovables.
Ya hoy Bielorrusia gasta
el 25% de su PIB en superar los problemas causados por Chernóbil, Ucrania
destina el 6% de los gastos estatales y Rusia el 1%, cifras ambas muy inferiores
a las que serían necesarias. La crisis económica forzó a Ucrania a mantener en
funcionamiento uno de los cuatro reactores existentes en Chernóbil, y el
gobierno sólo las ha cerrado tras recibir 4.400 millones de dólares por parte de
EE UU y la Unión Europea. En el año 2000 la Comisión Europea aprobó la concesión
de un préstamo Euratom de 585 millones de dólares para acabar de construir dos
reactores atómicos que suplirán a la vieja central nuclear. Este préstamo a 20
años viene a sumarse al concedido por el Banco Europeo de Reconstrucción y
Desarrollo (BERD) de otros 215 millones de dólares para acabar, modernizar y
poner en servicio la unidad 2 de la central nuclear de Khmelnitsky (K2) y la
unidad 4 de la central nuclear de Rivne (R2).
La crisis de la energía nuclear
Hoy la industria nuclear está sumida en una profunda crisis. Hay en el mundo 441 reactores nucleares comerciales en operación, con una potencia instalada de 362 Gigavatios (1 GW=1.000 MW). La energía nuclear, presentada hace 30 años como la alternativa al petróleo y al carbón, hoy sólo representa el 6% del consumo mundial de energía primaria.
Hoy sólo se están
construyendo 30 centrales, con una potencia de 24,8 GW, el menor número desde
hace 30 años, respondiendo a pedidos de años anteriores. La cifra de pedidos es
insuficiente para mantener una industria nuclear, que sólo se mantiene gracias
al despilfarro de recursos públicos.
|
REACTORES EN OPERACIÓN, CONSTRUCCIÓN Y PREVISTOS EN EL MUNDO. DESGLOSE POR PAÍSES | ||||||||||||||
|
| ||||||||||||||
|
|
|
|
Reactores |
|
Reactores |
|
Reactores |
|
Reactores |
| ||||
|
|
en operación |
|
en construcción |
|
aprobados (1) |
|
previstos (2) |
| ||||||
|
|
Países |
Número |
MW |
|
Número |
MW |
|
Número |
MW |
|
Número |
MW |
| |
|
|
Alemania |
|
18 |
22.643 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Argentina |
|
2 |
935 |
|
0 |
0 |
|
1 |
692 |
|
- |
- |
|
|
|
Armenia |
|
1 |
376 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Bélgica |
|
7 |
5.728 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Brasil |
|
2 |
1.901 |
|
0 |
0 |
|
1 |
1.245 |
|
- |
- |
|
|
|
Bulgaria |
|
4 |
2.722 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
1 |
1.000 |
|
|
|
Canadá(*) |
|
17 |
12.054 |
|
1 |
515 |
|
2 |
1.030 |
|
- |
- |
|
|
|
China(**) |
|
15 |
11.471 |
|
4 |
4.500 |
|
4 |
3.800 |
|
22 |
18.000 |
|
|
|
Corea del norte |
0 |
0 |
|
1 |
950 |
|
1 |
950 |
|
- |
- |
| |
|
|
Corea del sur |
|
19 |
15.880 |
|
1 |
960 |
|
8 |
9.200 |
|
- |
- |
|
|
|
Egipto |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
1 |
600 |
|
|
|
Eslovenia |
|
1 |
676 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
España |
|
9 |
7.584 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Federación Rusa |
30 |
20.793 |
|
6 |
5.475 |
|
0 |
0 |
|
8 |
9.375 |
| |
|
|
Finlandia |
|
4 |
2.656 |
|
0 |
0 |
|
1 |
1.600 |
|
- |
- |
|
|
|
Francia |
|
59 |
63.473 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Holanda |
|
1 |
452 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Hungría |
|
4 |
1.755 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
India |
|
14 |
2.493 |
|
|||||||||