19 aniversario de la catástrofe de Chernóbil
José Santamarta Flórez (1)
World Watch. España, 25 de abril del 2005
Hoy se conmemora el 19 aniversario de la catástrofe nuclear, que ha dejado más de 25.000 muertos, entre militares y civiles, desde 1986. La cifra de afectados por cáncer a consecuencia de este desastre alcanzará su punto álgido entre 2006 y 2020. Miles de personas padecen cáncer de tiroides en distintas áreas de Bielorrusia, Ucrania y Rusia
La noche del 25 al 26 de
abril de 1986, a la 1 y 23 de la madrugada del sábado, en el reactor número 4 de
Chernóbil, tuvo lugar el mayor accidente de la historia nuclear. Los efectos de
la radiactividad han superado todas las previsiones, y la verdadera magnitud de
los daños se va conociendo años después. Ya han muerto más de 25.000 personas, y
al menos 7 millones han sido contaminadas por la radiactividad. Según la OMS
morirán 500.000 personas a causa del accidente de Chernóbil.
La catástrofe de
Chernóbil afectó gravemente a Bielorrusia, Ucrania y Rusia, causando pérdidas
incalculables, y daños terribles a las personas, a la flora y a la fauna. Más de
160.000 km2 están contaminados. El accidente de Chernóbil fue una de las mayores
catástrofes ambientales, y sus costes superan los 250.000 millones de dólares,
según un estudio oficial del gobierno ruso, revelado por el Wall Street Journal.
Los cuatro reactores
existentes en Chernóbil eran del modelo RBMK-1.000, un peligroso modelo de agua
en ebullición, moderado por grafito. Todavía hay en funcionamiento varios
reactores nucleares del tipo RBMK, y su cierre ha sido pospuesto por razones
económicas, a pesar de sus riesgos, puestos de manifiesto en la catástrofe de
Chernóbil. En Chernóbil funcionaban 4 reactores, y se estaban construyendo dos
más.
Curiosamente el accidente se produjo al realizar un experimento relacionado con la seguridad, en el que se pretendía demostrar que la electricidad producida por el alternador a partir de la inercia de la turbina sin vapor podría usarse para alimentar ciertos componentes del sistema de refrigeración de emergencia, durante periodos cortos, hasta que pudiera disponerse de los generadores de emergencia. Inicialmente se preveía experimentar con una reducción de la potencia, desde 3.000 megavatios térmicos a 1.000 MWt, pero sin embargo el reactor no pudo estabilizarse con suficiente rapidez, y la potencia se redujo a sólo 30 MWt. Al acumularse una energía en el combustible del orden de 300 cal/g, se produjo una disgregación del combustible seguida por una explosión. Dos o tres segundos después ocurrió una segunda explosión, causada probablemente por la liberación de hidrógeno cuando el vapor oxidó al zirconio de las varillas del combustible.
La violencia de la
energía desprendida provocó la elevación de la losa soporte del reactor, de dos
toneladas, haciendo inoperativo el sistema de contención. La entrada de aire
facilitó la combustión del grafito. Fueron necesarios nueve días de heroico
esfuerzo para poder controlar el incendio posterior a la explosión del reactor.
Para controlar el fuego y contener la radiactividad, los helicópteros lanzaron
sobre el núcleo del reactor más de 5.000 toneladas de plomo, boro y otros
materiales. Posteriormente se construyó un gigantesco sarcófago, hecho con
410.000 metros cúbicos de hormigón y 7.000 toneladas de acero; el sarcófago fue
terminado en noviembre de 1986 y hoy debería ser sustituido por otra estructura.
El reactor dañado permanecerá radiactivo como mínimo los próximos 100.000 años.
El accidente fue
detectado el lunes 28 de abril de 1986, a las 9 de la mañana, en la central
nuclear sueca de Forsmark, unos 100 kilómetros al norte de Estocolmo, donde los
contadores Geiger registraban niveles de radiactividad 14 veces superiores a lo
normal. Primero se pensó en un escape en la propia central (las primeras
noticias de las agencias de prensa hablaban de un accidente en una central
sueca), pero un exhaustivo control mostró que la central funcionaba
perfectamente y que la radiactividad venía de lejos. Cuando los suecos
reclamaron una explicación, las autoridades soviéticas respondieron con
evasivas. Doce horas después de la primera alerta de Forsmark, un comunicado del
consejo de ministros de la URSS leído en la televisión reconoció que se había
producido un accidente en Chernóbil. La población de la zona no fue informada en
los primeros días de la gravedad de la situación, lo que agravó los efectos.
En el accidente de Three Mile Island, en Pensilvania (Estados Unidos), en 1979, se liberaron 17 curios. En Chernóbil, según las autoridades soviéticas, fueron 50 megacurios (50 millones de curios) de los más peligrosos radionucleidos, a los que hay que añadir otros 50 megacurios en gases radiactivos inertes. Las cifras reales fueron mayores que las declaradas por el gobierno soviético. Para la OCDE las emisiones ascendieron a 140 megacurios. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el accidente de Chernóbil se emitió 200 veces más radiactividad que la liberada por la suma de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, aunque el gobierno de Ucrania afirma que fue 500 veces más.
Consecuencias
Toda la población en un
radio de 30 kilómetros fue evacuada. Aún hoy cerca de 375.000 personas aún no
han podido regresar a sus hogares, según la OMS. La ciudad de Pripiat, que
contaba con 50.000 habitantes antes del accidente, hoy está abandonada, y en la
llamada zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil sólo habitan
556 ancianos que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a vivir
fuera de sus pueblos de origen. Un total de 105.000 km2 presentan una
contaminación superior a un curio por km2, y según la AIEA hay 825.000 personas
viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Según las Naciones Unidas un área del
tamaño de Holanda ha quedado inutilizable permanentemente para usos agrícolas.
La mayoría de las 31 personas muertas inmediatamente, trabajadores de la central
y bomberos que acudieron a apagar el incendio, están enterradas en el cementerio
de Mitinskoe. Pero la radiactividad, a no ser que se reciban dosis
extremadamente altas, mata lentamente y no hay dosis admisibles por debajo de
las cuales ésta deja de ser peligrosa.
Cerca de 800.000 personas, los liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve el reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza, recibiendo altas dosis de radiactividad, superiores en un 7% de los liquidadores a más de 250 mSv (milisievert), aunque muchos superaron los 500 mSv; la dosis máxima admisible reconocida internacionalmente para la población normal es de 5 mSv/año. Según el gobierno de Ucrania, más de 8.000 liquidadores han muerto, y otros 12.000 están seriamente afectados por las radiaciones. En Rusia el 38% de los 300.000 liquidadores padecen enfermedades a causa de las radiaciones recibidas, según el propio gobierno ruso.
Una de las consecuencias
de la catástrofe de Chernóbil fue la absorción por el organismo de miles de
personas de grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque
tiene una vida corta, se acumula en la glándula tiroides, causando
hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida
media de 30 años, por lo que sus efectos aún se harán notar.
El ADN de las células
germinales que transmiten la información genética fue dañado por la
radiactividad, algo que no ocurrió ni en Hiroshima ni en Nagasaki, según un
estudio dirigido por Yuri Dubrova, del Instituto Vavilov de Genética General con
sede en Moscú, publicado en la revista Nature coincidiendo con el décimo
aniversario de la catástrofe. Las secuelas de Chernóbil perdurarán durante
varias generaciones. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 1995 el
cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285 veces más frecuente que antes de la
catástrofe, y las enfermedades de todo tipo en Ucrania eran un 30% superiores a
lo normal, debido al debilitamiento del sistema inmunológico causado por las
radiaciones. En la región de Gomel, en Bielorrusia, los cánceres de tiroides
entre la población infantil se han multiplicado por cien, y el número de casos
no para de aumentar. Las leucemias, cuyo periodo de latencia es más largo,
empiezan a aparecer, sobre todo entre los liquidadores; la tuberculosis es una
de las enfermedades que más ha crecido entre las personas afectadas.
Las aberraciones
cromosomáticas, precursoras de leucemias y cánceres, han sido igualmente
detectadas, al igual que enfermedades del sistema endocrino, nervioso, digestivo
y cardiovascular, así como las cataratas. Según el profesor Alexander Ivanovich
Avramenko, jefe del Departamento de Protección de la Salud de Kiev, "la
morbilidad general ha aumentado un 30%, la hipertensión se ha triplicado, la
isquemia cardíaca se ha incrementado un 103%, las úlceras un 65,6%, la diabetes
un 61%, y los ataques cardíacos un 75%. Los patrones clínicos están cambiando
para muchas enfermedades debido a la depresión del sistema inmunitario".
Los niños están entre
los más afectados, y son muchos los que padecen cánceres de tiroides, hígado y
recto. Las malformaciones entre los recién nacidos se han duplicado en los
últimos años. Según Dillwyn Williams, profesor de histopatología en la
Universidad de Cambrigde y uno de los mayores expertos mundiales en cáncer de
tiroides, el 40% de los niños expuestos a altos niveles de radiación cuando
tenían menos de un año desarrollarán cáncer de tiroides. Miles de personas
contraerán cánceres a consecuencia del accidente de Chernóbil en los próximos 30
años. Williams es presidente de la European Thyroid Association. En una
conferencia de la OMS sobre las consecuencias sanitarias de Chernóbil en
Ginebra, Williams señaló acerca de la incidencia del cáncer de tiroides en
Bielorrusia y Ucrania que "he hecho algunas sumas y la respuesta me aterroriza".
La mayor incidencia de los casos de tiroides en Gomel están concentrados en una zona situada a más de 200 kilómetros de Chernóbil, lo que significa que los planes de emergencia en caso de accidente nuclear deben ser rediseñados. En la conferencia de la OMS, en que participaron unos 500 científicos procedentes de 40 países, se criticaron duramente las recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), cuyo único interés es promocionar a cualquier precio la energía nuclear. Chernóbil, y sus consecuencias, son la mejor demostración de las falacias de la AIEA, cuya inutilidad fue puesta de manifiesto por el programa nuclear de Irak, en teoría bajo su control.
Los efectos de Chernóbil
causarán a largo plazo decenas de miles de muertes, y algunos autores calculan
que pueden producirse más de un millón de casos de cáncer, sobre todo en
Bielorrusia, Ucrania y Rusia.
Aguas radiactivas
El río Pripiat llevó la
radiactividad a su afluente, el río Dnieper (el tercer río europeo por su
caudal) y que tras recorrer 800 kilómetros y seis grandes embalses, desemboca en
el Mar Negro. El agua contaminada por los residuos radiactivos puede llegar a
afectar a unos 30 millones de personas, según un informe elaborado por 59
científicos de 8 países, bajo la dirección del italiano Umberto Sansone: más de
9 millones beben agua contaminada, y otros 23 millones de personas comen
alimentos regados con aguas radiactivas o peces con niveles inaceptables de
radiactividad. Las balsas y pequeños embalses construidos para retener las aguas
contaminadas a la larga agravaron el problema, pues fueron rebasadas al caer las
primeras lluvias intensas.
Los peces del lago
Kojanovskoe, en Rusia, presentan niveles de radiactividad 60 veces superiores a
los límites de seguridad de la Unión Europea, llegando a alcanzar los 40.000
bequerelios de cesio-137 por kilogramo (el límite de la UE es de 600 bequerelios
por kilogramo). La única alternativa es la completa prohibición del consumo de
pescado en la región.
El agua contaminada es
posiblemente la mayor amenaza diez años después del accidente. El accidente
depositó 380 terabequerelios (380 x 1012 bequerelios) de estroncio y plutonio en
la zona alrededor del reactor. "No se puede parar el flujo del agua", afirma
Sansone. Pero los problemas de Chernóbil están lejos de haber acabado. El 11 de
octubre de 1991 se produjo un incendio en el reactor nº2, y los reactores 1 y 3
siguieron funcionando, debido a la crisis económica que sufre
Ucrania desde la
desmembración de la URSS. Aún hoy 400 kilogramos de plutonio, más de 100
toneladas de combustible nuclear y otras 35 toneladas de polvo radiactivo,
permanecen dentro del maltrecho sarcófago de plomo, boro y cemento que envuelve
la central y que necesita ser reparado o sustituido con urgencia. El sarcófago,
diseñado en teoría para aguantar 30 años, necesita ser reparado o sustituido con
urgencia, al tener 200 m2 de grietas y graves problemas de estructura. Cerca de
12.000 personas trabajan en la zona contaminada, y siguen recibiendo dosis
inadmisibles de radiactividad.
Desastre económico
Chernóbil no sólo fue un desastre para la vida y la salud de millones de personas. Fue, también, un gran desastre económico, y muchos creen que fue una de las causas determinantes de la caída del régimen soviético en la antigua URSS. Sólo las tareas de limpieza en los tres primeros años alcanzaron los 19.000 millones de dólares, y ya han superado los 120.000 millones de dólares.
El gobierno de Bielorrusia estima que sólo en su país en el horizonte del año 2015 el accidente habrá costado más de 230.000 millones de dólares. El coste total, según el Research and Development Institute of Power Engineering, alcanzará los 358.000 millones de dólares (el coste de unas cien centrales nucleares), cifra resultante de sumar los costes del tratamiento médico, descontaminación, traslados y realojamiento de la población afectada, electricidad que se ha dejado de producir y limpieza de las zonas afectadas. Con lo que costará el accidente de Chernóbil se podrían haber sustituido todas las centrales nucleares del mundo por centrales de ciclo combinado de gas natural (el 80% de la potencia) y aerogeneradores eólicos (el 20% restante), y aún sobrarían 200.000 millones de dólares.
La energía nuclear, como
reconocen ya hasta los sectores más conservadores, es una ruina total. Ningún
argumento a favor de la energía nuclear resiste un examen profundo, y los países
ricos, que gastan cada año miles de millones en investigación nuclear, harían
mejor uso si los consagraran a las energías renovables.
Ya hoy Bielorrusia gasta
el 25% de su PIB en superar los problemas causados por Chernóbil, Ucrania
destina el 6% de los gastos estatales y Rusia el 1%, cifras ambas muy inferiores
a las que serían necesarias. La crisis económica forzó a Ucrania a mantener en
funcionamiento uno de los cuatro reactores existentes en Chernóbil, y el
gobierno sólo las ha cerrado tras recibir 4.400 millones de dólares por parte de
EE UU y la Unión Europea. En el año 2000 la Comisión Europea aprobó la concesión
de un préstamo Euratom de 585 millones de dólares para acabar de construir dos
reactores atómicos que suplirán a la vieja central nuclear. Este préstamo a 20
años viene a sumarse al concedido por el Banco Europeo de Reconstrucción y
Desarrollo (BERD) de otros 215 millones de dólares para acabar, modernizar y
poner en servicio la unidad 2 de la central nuclear de Khmelnitsky (K2) y la
unidad 4 de la central nuclear de Rivne (R2).
La crisis de la energía nuclear
Hoy la industria nuclear está sumida en una profunda crisis. Hay en el mundo 441 reactores nucleares comerciales en operación, con una potencia instalada de 362 Gigavatios (1 GW=1.000 MW). La energía nuclear, presentada hace 30 años como la alternativa al petróleo y al carbón, hoy sólo representa el 6% del consumo mundial de energía primaria.
Hoy sólo se están
construyendo 30 centrales, con una potencia de 24,8 GW, el menor número desde
hace 30 años, respondiendo a pedidos de años anteriores. La cifra de pedidos es
insuficiente para mantener una industria nuclear, que sólo se mantiene gracias
al despilfarro de recursos públicos.
|
REACTORES EN OPERACIÓN, CONSTRUCCIÓN Y PREVISTOS EN EL MUNDO. DESGLOSE POR PAÍSES | ||||||||||||||
|
| ||||||||||||||
|
|
|
|
Reactores |
|
Reactores |
|
Reactores |
|
Reactores |
| ||||
|
|
en operación |
|
en construcción |
|
aprobados (1) |
|
previstos (2) |
| ||||||
|
|
Países |
Número |
MW |
|
Número |
MW |
|
Número |
MW |
|
Número |
MW |
| |
|
|
Alemania |
|
18 |
22.643 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Argentina |
|
2 |
935 |
|
0 |
0 |
|
1 |
692 |
|
- |
- |
|
|
|
Armenia |
|
1 |
376 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Bélgica |
|
7 |
5.728 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Brasil |
|
2 |
1.901 |
|
0 |
0 |
|
1 |
1.245 |
|
- |
- |
|
|
|
Bulgaria |
|
4 |
2.722 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
1 |
1.000 |
|
|
|
Canadá(*) |
|
17 |
12.054 |
|
1 |
515 |
|
2 |
1.030 |
|
- |
- |
|
|
|
China(**) |
|
15 |
11.471 |
|
4 |
4.500 |
|
4 |
3.800 |
|
22 |
18.000 |
|
|
|
Corea del norte |
0 |
0 |
|
1 |
950 |
|
1 |
950 |
|
- |
- |
| |
|
|
Corea del sur |
|
19 |
15.880 |
|
1 |
960 |
|
8 |
9.200 |
|
- |
- |
|
|
|
Egipto |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
1 |
600 |
|
|
|
Eslovenia |
|
1 |
676 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
España |
|
9 |
7.584 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Federación Rusa |
30 |
20.793 |
|
6 |
5.475 |
|
0 |
0 |
|
8 |
9.375 |
| |
|
|
Finlandia |
|
4 |
2.656 |
|
0 |
0 |
|
1 |
1.600 |
|
- |
- |
|
|
|
Francia |
|
59 |
63.473 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Holanda |
|
1 |
452 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Hungría |
|
4 |
1.755 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
India |
|
14 |
2.493 |
|
9 |
4.128 |
|
0 |
0 |
|
24 |
13.160 |
|
|
|
Indonesia |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
2 |
2.000 |
|
|
|
Irán |
|
0 |
0 |
|
1 |
950 |
|
1 |
950 |
|
3 |
2.850 |
|
|
|
Japón |
|
53 |
44.141 |
|
3 |
3.707 |
|
13 |
16.810 |
|
- |
- |
|
|
|
Lituania |
|
2 |
2.370 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
México |
|
2 |
1.310 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Pakistán |
|
2 |
425 |
|
0 |
0 |
|
1 |
300 |
|
- |
- |
|
|
|
Reino Unido |
|
27 |
12.048 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
República Checa |
6 |
3.472 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
| |
|
|
República Eslovaca |
6 |
2.472 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
2 |
840 |
| |
|
|
Rumanía |
|
1 |
655 |
|
1 |
655 |
|
0 |
0 |
|
3 |
1.995 |
|
|
|
Suecia |
|
11 |
9.429 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Suiza |
|
5 |
3.220 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Suráfrica |
|
2 |
1.842 |
|
0 |
0 |
|
0 |
0 |
|
1 |
125 |
|
|
|
Ucrania |
|
13 |
11.268 |
|
2 |
1.900 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
USA |
|
103 |
97.452 |
|
1 |
1.065 |
|
0 |
0 |
|
- |
- |
|
|
|
Vietnam |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
- |
- |
|
2 |
2.000 |
|
|
|
Total |
|
440 |
361.996 |
|
30 |
24.805 |
|
33 |
36.577 |
|
69 |
52.000 |
|
|
|
Datos marzo de 2004. |
| ||||||||||||
La potencia instalada en 2004 (362 GW) es sólo un 9% superior a la de 1990 (329 GW), cifra doce veces inferior a los 4.450 GW previstos por la AIEA en 1974 para el año 2000. La energía nuclear, agobiada por problemas de seguridad, almacenamiento definitivo de los residuos radiactivos, costes disparatados, alternativas mejores como las turbinas de gas, el aumento de la eficiencia y las energías renovables (sobre todo la eólica), y la oposición de una opinión pública bien informada, no tiene ningún futuro, a pesar de los esfuerzos realizados para diseñar nuevos reactores más seguros, utilizando para ello enormes recursos públicos. Mientras, un total de 101 reactores con una potencia instalada de 32.680 MW han cerrado definitivamente. La vida media de operación es inferior a los 18 años, muy alejada de los 40 años prevista por las empresas constructoras. La central nuclear de Vandellós en la provincia de Tarragona, donde el 19 de octubre de 1989 se produjo un accidente en un reactor de tipo grafito-gas, es la única central nuclear que hasta ahora se ha cerrado en España, pero es probable que pronto se cierren Zorita y Garoña, dos centrales llenas de achaques y con deficientes medidas de seguridad. El nuevo gobierno del PSOE prevé abandonar la energía nuclear en los próximos 20 años.
Muchos de los programas
nucleares sólo enmascaran la decidida voluntad de hacerse con armamento nuclear.
Los casos más conocidos son Israel, Suráfrica, Irak, Irán, Corea del Norte,
Pakistán y la India, pero lo cierto es la que los llamados usos pacíficos de la
energía nuclear siempre han estado ligados desde su origen a los usos militares.
Situación actual
Estados Unidos: no ha
habido encargos de nuevos reactores desde octubre de 1973 que no hayan sido
cancelados. En los últimos 40 años las compañías eléctricas han cancelado 120
reactores, con una potencia de 132 GW. Las 103 centrales nucleares existentes en
2004, con una potencia inferior a la cancelada, producen el 20% de la
electricidad. Se han cerrado 23 centrales nucleares, y no hay ninguna en
construcción.
Francia: cuenta con 59
centrales nucleares, otras 11 cerradas y ninguna en construcción. La deuda de la
empresa pública Electricité de France asciende a cerca de 25.000 millones de
euros. La sobrecapacidad instalada, los problemas de seguridad y de residuos y
los costes de la deuda, hipotecan el futuro de un sector nuclear mantenido con
las subvenciones públicas directas e indirectas.
Japón: cuenta con 53
centrales y una capacidad de 43,7 GW. En 1999 se produjo uno de los mayores
accidentes nucleares en una fábrica de combustible nuclear. En diciembre de 1995
el reactor rápido de Monju sufrió un grave accidente. La creciente oposición,
los costes crecientes, varios accidentes graves y la falta de lugares, en un
país que sufre frecuentes terremotos, hipoteca el futuro nuclear.
Antigua URSS: el
accidente de Chernóbil y la crisis económica casi han acabado con la industria
nuclear en Rusia, país que firmó un contrato con la Siemens para el desarrollo
de un nuevo tipo de reactor, el VVER 640. Unas 50 centrales nucleares en
construcción o en avanzado proyecto fueron paralizadas después de Chernóbil. Los
reactores en funcionamiento en Rusia, Ucrania, Lituania y Armenia plantean
graves problemas de seguridad, al igual que los de la misma tecnología
existentes en Bulgaria y Eslovaquia.
Alemania: los 6 reactores existentes en la Alemania oriental, después de la unificación, fueron cerrados, y los 5 en construcción abandonados. Desde hace 30 años no se encarga ninguna nueva central. El movimiento antinuclear siempre ha sido potente. El gobierno de socialdemócratas y verdes prevé cerrar las 19 centrales nucleares existentes en los próximos años.
Canadá: la construcción
de nuevos reactores está paralizada, tras cancelarse varios proyectos en la
provincia de Ontario.
Reino Unido: una prueba de lo ruinosos que son los programas nucleares fue la imposibilidad de privatizar las centrales nucleares inglesas. No hay planes para construir ninguna nueva central nuclear en el futuro.
Suecia: tras el referéndum de 1980 los planes son cerrar las 12 nucleares suecas antes del año 2010. Ya se ha cerrado una.
Corea del Sur: en 2004 había 19 centrales nucleares y actualmente construye un nuevo reactor. En 1988 tuvo lugar la primera manifestación antinuclear en la historia del país. En enero de 1996 el municipio de Yonggwang retiró la autorización para construir dos centrales nucleares.
España: la moratoria
definitiva desde enero de 1995 de 5 centrales nucleares que nunca funcionarán
(Trillo II, Valdecaballeros I y II y los dos grupos de Lemóniz) ha costado a los
consumidores más de 10.000 millones de euros. El negocio siempre fue la
construcción, aunque nunca funcionasen las centrales nucleares. Ya se encargó el
estado de hacer pagar a los consumidores. Los planes del PSOE de Zapatero son
cerrar paulatinamente las 9 centrales existentes.
Bélgica: los 7 reactores producen el 57% de la electricidad del país. No hay planes para aumentar el parque nuclear.
Taiwán: las 6 nucleares producen el 32% de la electricidad. Los planes para construir dos reactores en Yenliao se han retrasado. En septiembre de 1994 un policía murió en una manifestación antinuclear.
China: tiene 15
centrales nucleares en funcionamiento y 4 en construcción. Tiene un reactor de
288 MW de tecnología propia en Qinshan y otros 2 de 906 MW cada uno de
tecnología francesa en Daya Bay, cerca de Hong Kong, donde más de un millón de
personas (el 20% de la población) han firmado una petición pidiendo el cierre de
los dos reactores por razones de seguridad. En 1994 comenzó la construcción de 2
nucleares en Qinshan de 600 MW cada una, y tiene planes ambiciosos para alcanzar
los 20 GW en el año 2010, y a tal fin mantiene relaciones con empresas
francesas, rusas y canadienses.
India: cuenta con 14 pequeñas centrales nucleares (suman 2.503 MW) con un impresionante historial de accidentes y mal funcionamiento, y actualmente construye otras 9. Posee un importante programa nuclear de uso militar dirigido contra Pakistán y sobre todo China.
México: cuenta con dos
reactores de 654 MW cada uno en Laguna Verde, a pesar de los recursos
energéticos del país.
Argentina: la central Atucha 1 se inauguró en 1974 y Embalse (600 MW) en 1983. Los refugiados nazis Ronald Richter y Walter Schnurr jugaron un papel clave en el programa nuclear argentino y en el contrato con la firma alemana KWU, del grupo Siemens.
Brasil: los nazis Alfred
Boettcher y Wilhelm Groth están en el origen del programa nuclear brasileño, y
sobre todo en el absurdo y leonino contrato que Brasil firmó con la Kraftwerk
Union (Siemens) para adquirir 8 centrales nucleares. El programa se paralizó,
pero el país siguió pagando a la Siemens. Hoy sólo funcionan la nuclear de Angra
1 y Angra 2.
Cuba: en 1992 se
paralizó por falta de fondos la construcción de la central nuclear de Juraguá 2
reactores de la obsoleta y peligrosa tecnología soviética. Desde entonces cada
cierto tiempo se vuelve a hablar de ellos, la última vez a raíz de la visita de
Putin a Cuba en diciembre de 2000.
Pakistán: Kanupp, el
reactor de 125 MW de tecnología canadiense inaugurado en 1972, está ligado al
programa que permitió hacerse con la bomba atómica. El conflicto con la India
convierten a la zona en la "más peligrosa del mundo", y no es descartable una
guerra nuclear entre India y Pakistán.
Italia: en el referéndum
de noviembre de 1987 se decidió abandonar la energía nuclear, cerrando las
centrales en funcionamiento o en construcción, como Garigliano (150 MW), Latina
(153 MW), Trino (260) y Caorso (860 MW).
Austria: en 1986 se decidió clausurar definitivamente la central nuclear de Zwentendorf.
Notas y bibliografía
(1) José Santamarta es director de World Watch.
-Feshbach, M. y Friendly, A. (1992). Ecocide in the USSR, Aurum Press, Londres.
-The Ecologist (1991). Nuclear Power. Shut it down!, 2 volúmenes. Surrey, Reino Unido.
-Moberg, A. (1986). Nuclear Power in Crisis, WISE, Amsterdam.
-Medvedev, Z. (1993). Destrucción ambiental en la ex-URSS, en Gaia nº2.
-Edwards, R. (1995). Terrifying outlook for Chernobyl's babies, New Scientist, 2-12-95.
-Edwards, R. (1995). Will it get any worse?, New Scientist, 8-12-96.
-Edwards, R. (1996). Chernobyl floods put millions at risk, New Scientist, 23-3-96.
-Greenpeace (1996). Chernóbil, 10 años después. Las consecuencias. Madrid.
-Greenpeace (1996). Informe sobre la situación de la energía nuclear en el mundo. Madrid.
-Greenpeace (1996). Testimonios. Chernóbil 10 años después. Madrid.
-Safe Energy Communication Council (1996). MYTHBusters 10, Washington.
-WISE (1990). State of the Soviet Nuclear Industry, Amsterdam.
-World Health Organization (1995). Health Consequences of the Chernobyl Accident, Geneva.
-Revista World (varios números).
-Signos Vitales.
Informes anuales del Worldwatch Institute. (Gaia Proyecto 2050,
Madrid).
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