| Estimados Srs:
Adjunto les envío el comunicado de prensa hecho público
hoy con motivo del
lanzamiento internacional del nuevo informe de AI "El legado mortal
de
Guatemala", celebrado esta mañana en Madrid.
Para cualquier consulta, no duden en contactar con nosotros.
Atentamente
....................
AI-España: http://www.a-i.es
Centro de documentación: http://www.edai.org/centro
Amnesty International on-line: http://www.amnesty.org
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Embargado hasta las 12:00 horas GMT del 28/02/2002
COMUNICADO DE PRENSA
Amnistía Internacional lanza hoy este nuevo informe internacional
desde
Madrid
Guatemala: El legado mortal de la impunidad
El empresario Edgar Ordonez Porta «desaparecio» en mayo
de 1999. Poco
despues se encontro su cuerpo mutilado. Las investigaciones hechas por
su
hermano Hugo indican que los autores de la muerte pueden haber sido miembros
del ejercito cuyos intereses economicos se veian amenazados por el pequeno
negocio de refineria que acababan de abrir los hermanos. El ejercito ofrecio
ayuda a Hugo Ordonez para encontrar a su hermano con la condicion de que
su
periodico dejara de criticar al gobierno. Las investigaciones del ejercito
no llegaron a ninguna parte, y Hugo Ordonez se convencio de que la «ayuda»
ofrecida por el ejercito en realidad pretendia desviar la investigacion.
Despues, el y su familia tuvieron que huir del pais temiendo por su
seguridad.
Madrid/Londres.- El caso de Edgar Ordóñez es un claro ejemplo
de las
violaciones de derechos humanos que se cometen en la Guatemala actual
en el
marco del llamado «Estado de Mafia Corporativa», en el que
ciertos agentes
económicos, como filiales de corporaciones multinacionales, actúan
en
connivencia con sectores de la policía y el ejército y con
delincuentes
comunes para lograr intereses económicos mutuos y luego conspiran
con estas
mismas fuerzas para eliminar e intimidar a quienes se interponen en su
camino, saben demasiado o intentan investigar sus actividades.
En un informe que se presenta hoy en Madrid, Amnistía Internacional
relaciona este fenómeno, y otros problemas endémicos de
Guatemala, con el
hecho de que nunca se ha abordado el tema pendiente de las violaciones
masivas de derechos humanos perpetradas durante el largo conflicto civil
del
país.
«La matanza de miles de indígenas y las graves violaciones
de derechos
humanos sufridas por muchos más durante las operaciones de contrainsurgencia
nunca se han abordado adecuadamente, y los responsables a todos los niveles
continúan en libertad y ejerciendo el poder en la Guatemala actual»,
ha
manifestado Amnistía Internacional.
«Esto transmite a quienes están en el poder el mensaje de
que pueden
asesinar sin que pase literalmente nada, y abona el terreno para nuevos
abusos», añadió la organización, subrayando
que quienes luchan en favor de
la justicia, sean sobrevivientes de las atrocidades, familiares de las
víctimas, defensores de los derechos humanos o miembros de la judicatura,
corren especial peligro.
En este contexto, las víctimas de violaciones de derechos humanos
son los
más pobres entre los pobres, a menudo indígenas, que viven
en zonas remotas
donde se cometieron las peores atrocidades y en las que existen fuertes
intereses que se alían para proteger actividades ilegales lucrativas.
Las
reiteradas matanzas perpetradas en el pueblo indígena de Río
Negro entre
1980 y 1982 y que se destacan en el informe muestran cómo los intereses
económicos también desempeñaron su función
en el genocidio. Posiblemente se
eligió la zona de Río Negro porque sus tierras se querían
utilizar para la
construcción de una presa hidroeléctrica en la que, según
los informes,
tenía intereses el ejército.
«El sistema de justicia de Guatemala continúa fallando al
pueblo, que a su
vez está perdiendo la fe en su capacidad de hacer justicia»,
ha señalado
Amnistía Internacional, añadiendo que el aumento de las
tasas de
criminalidad y los numerosos casos de personas que se toman la justicia
por
su mano no son más que una de las consecuencias de esta falta de
justicia.
Otra herencia de los años del conflicto es el prolongado sufrimiento
psicológico, en la mayoría de los casos no tratado, de quienes
padecieron o
presenciaron atrocidades como violaciones en masa, o sufrieron la
«desaparición» de familiares y viven en la larga agonía
de no saber si están
vivos o muertos.
«Para que la historia no se repita, y para que Guatemala por fin
pueda dejar
atrás su terrible pasado, es fundamental abordar el legado de impunidad
de
las violaciones de derechos humanos actuales y las cometidas en el pasado»,
añadió la organización.
«Hasta que se emprenda un proceso de reforma de raíz de
la judicatura
guatemalteca para ajustarla a las normas internacionales, y hasta que
se
haga llegar claramente el mensaje de que no se tolerará ni quedará
impune
ningún abuso contra los derechos humanos, no puede haber una paz
real y
duradera en Guatemala.»
Éstas son las recomendaciones de Amnistía Internacional
a las autoridades
guatemaltecas:
- aplicar los elementos del Acuerdo de Paz que se refieren a los
derechos humanos y el Estado de derecho, así como las recomendaciones
de la
Comisión para el Esclarecimiento Histórico sobre la investigación
de las
violaciones de derechos humanos, lo cual incluye determinar el destino
de
los «desaparecidos», incluidos los niños de los que
se perdió el rastro
durante el conflicto y que pueden haber sido adoptados legal o ilegalmente
en Guatemala o en el extranjero, y proporcionar reparaciones a las víctimas,
incluidas las que fueron violadas u objeto de otros abusos sexuales por
parte de las fuerzas de seguridad;
- establecer un programa eficaz de protección para el personal
judicial y los testigos de casos contra la impunidad;
- garantizar la seguridad de los defensores de los derechos humanos
para que puedan llevar a cabo su importante labor y establecer la figura
de
un fiscal especial que investigue las amenazas y abusos de que son objeto;
- asegurarse de que los organismos encargados de hacer cumplir la
ley respetan las normas internacionales de derechos humanos, que se
desmantelan todos los «escuadrones de la muerte», ejércitos
privados y
fuerzas paramilitares, y que aquellos entre sus miembros que sean
responsables de violaciones de derechos humanos son puestos en manos de
la
justicia.
*** Amnistía Internacional presenta hoy también un documental
de 28 minutos,
titulado Exhumando la verdad, que cuenta la historia de Dominga Sic Ruiz
(cuyo actual nombre es Denese Becker), que sobrevivió cuando era
niña a la
matanza de 1982 de su comunidad nativa de Río Negro y fue adoptada
más tarde
en Estados Unidos. Al llegar a la edad adulta decidió volver a
Guatemala
para enfrentarse con su pasado, buscar a sus familiares y pedir justicia
y
reparación por las atrocidades sufridas por su pueblo. \FIN
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Si desean más información, contacten con la oficina de prensa
de Amnistía
Internacional en Londres, en el número + 44 20 7413 5566 o visiten
nuestro
sitio web en <http://www.amnesty.org>. Para los documentos traducidos
al
español consulten <http://www.edai.org/centro>.
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