ADVENTISMO Y JEHOVISMO
(SU ORIGEN Y SU PECULIAR MENSAJE)
Pedro de Felipe del Rey
© Pedro de Felipe del Rey, 2002
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6.- La predicación de casa en casa
7.- La invención del profeta del Jehovismo
8.- La doctrina del Jehovismo sobre las transfusiones de sangre frente a la Biblia
9.- El fraude de los "años y días proféticos"
10.- Por fin, después de 2000 años, se descubre el misterio de la bestia con el número 666
LA PREDICACIÓN DE CASA EN CASA
1) He aquí a una multitud de aspirantes a ser "nietos" de Dios si llegaren a conseguir pasar aquella última prueba al final del milenio; pero, hasta que llegue el fin del mundo que dé comienzo a dicho milenio, ¿qué deben hacer esos aspirantes a "nietos"? El CG dice claramente que deben predicar ese reino de Dios inexistente (pero que, según el Jehovismo, empezó en el cielo en 1914), de lo contrario, no habrá salvación para ellos; ni siquiera podrán pertenecer a la Sociedad de los TJ, con lo cual se les mete miedo, para que no dejen de predicar y hagan más TJ; así lo dice el CG:
a) Cuando empiezan a hablar con una persona por primera vez, si ven que se trata de una persona católica, usarán, por lo general, una traducción católica de la Biblia; lo mismo suelen hacer cuando se trata de una persona protestante, usarán una traducción protestante.
b) Si la persona escucha sus explicaciones y empieza a estudiar con ellos, pronto irán sustituyendo esas Biblias por la suya propia con todas las manipulaciones que mostramos en el Apéndice precedente.
c) Por fin, en cuanto se hayan ganado la confianza de la tal persona mediante la explicación de unas cuantas cosas obvias, irán usando las publicaciones preparadas por el CG (que pertenece al grupo de TJ llamados "el esclavo fiel y discreto", de los cuales ya hablamos en su lugar correspondiente): revistas, folletos, libros, etc.; pues el CG les advierte que no deben buscar información por su cuenta (o privadamente) fuera de sus propias publicaciones:
5) Por lo que se refiere al texto de Hechos 5:42, hallamos la misma preposición de acusativo y la misma palabra "casa" en acusativo; pero esta vez en singular, según el texto griego del NT de los propios TJ (94/561), donde hallamos el mismo galimatías que en el texto anterior, para conseguir el mismo objetivo: que el texto diga "de casa en casa"; pero el texto griego no dice eso aquí; lo que dice es que los apóstoles predicaban "en el Templo y en casa"; se trata de dos complementos de lugar que indican los lugares donde predicaban los apóstoles, que eran: el Templo y la casa de cada uno de ellos, como se ve en Hechos 2:46 (en el mismo NT griego de los TJ, 94/545), donde con las mismas palabras griegas se expresan los mismos complementos de lugar; a saber, "en el Templo" y "en casa", donde otra vez hay que entender que era en la casa de cada uno de ellos. Ahora bien, según la teoría del CG, él tendría que traducir, en este texto de Hechos 2:46, que "comían de casa en casa". Porque se trata exactamente de la misma expresión de Hechos 5:42; pero, como esto no cuadra con sus ideas, traduce aquí así: "en hogares particulares", y esto ya no es "de casa en casa". Como se ve, el CG traduce la misma expresión cada vez de la forma que mejor se ajusta a sus ideas preconcebidas.
6) El mismo CG sabe que su traducción "de casa en casa", en los textos de Hechos 5:42 y 20:20, es insostenible ante un análisis del texto griego de su mismo NT; por esto, para justificar su falsa traducción de estos dos textos, pone, en esos dos pasajes, unas notas explicando que esos textos tienen "sentido distributivo"; pero, ¿por qué no tiene ese mismo sentido la misma expresión griega en Hechos 2:46? Sencillamente porque esto no le interesa al CG. Estas notas que pone el CG en los textos bíblicos que falsifica son las que él manda leer a todos los TJ, según hemos podido comprobar más arriba (punto 2, c), para que ellos sepan lo que tienen que decir en cada ocasión, y a fe que le obedecen ciegamente. Por otra parte, lo que sí cuadra bien con ese "sentido distributivo" es lo que hacen los TJ "de casa en casa", que es distribuir la literatura de su Sociedad, y eso sin cobrar nada de comisión por su trabajo.
LA INVENCIÓN DEL PROFETA DEL JEHOVISMO
1) Así como el Adventismo tiene su profetisa, según hemos visto en el Apéndice 4, el Jehovismo también tiene su profeta, según vamos a ver en este Apéndice.
2) En los primeros tiempos del Jehovismo, su profeta fue su mismo fundador, Russell, él mismo lo dice así:
4) Por consiguiente, Russell tuvo exactamente dos años de tiempo para ver que su profecía del fin del mundo, hecha con tanta rotundidad, había fallado totalmente. Por tanto, la Biblia del mismo Jehovismo (en Deuteronomio 18:21-22) nos dice qué clase de profeta fue ese pretendido "vocero" de Dios:
"Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos" (Mateo 24:11).6) Por consiguiente, el Jehovismo fue fundado por un falso profeta, Russell, quien fue sucedido por otro falso profeta, José Franklin Rutherford, como presidente del Jehovismo (57/66-67). Este nuevo presidente también anunció el fin del mundo, del "viejo mundo" (según sus palabras), para 1925; lo anunció en un folleto titulado "Millones que ahora viven no morirán jamás", publicado en 1920 (En sustancia, este título es una profecía como la de los gusanos, hecha por la profetisa del Adventismo, de la cual ya hemos hablado). En ese folleto, Rutherford profetizó que resucitarían "Abraham, Isaac, Jacob y los fieles profetas de antaño" en 1925, fecha inventada por él mediante un cálculo delirante. He aquí unos párrafos de dicho folleto (pp. 88, 89 y 97). Éstas son las palabras del falso profeta-presidente Rutherford:
10) El ex miembro del CG del Jehovismo dice lo que sucedió cuando falló el invento de la profecía de 1925:
12) Tras la muerte del pseudoprofeta Rutherford, el Jehovismo no quiso que la casita principesca continuara siendo "un testimonio al nombre de Jehová", o se le acabó la "fe en sus anunciados propósitos", o se cansó de hacer el ridículo con el testimonio de dicha mansión; el caso es que, unos años después de 1942, "la casa se vendió." (56/221).
13) Natán H. Knorr murió de "un tumor maligno en el cerebro […] el 8 de junio de 1977." (56/85). Durante su presidencia, el CG afirmó que el profetismo de su Organización era ostentado entonces por los ungidos; es decir, los que quedaban vivos pertenecientes a los 144.000; éstas son las palabras del CG del Jehovismo:
20) Por nuestra parte, en 1974, habíamos asegurado, a los TJ, lo siguiente:
22) Cuando el año 1975 terminaba, habiendo enviado varias cartas, a U. S. A., al presidente Knorr, entre 1973 y 1975, tratando del tema de 1914 y la cronología de los TJ, las cuales se pueden ver, con sus respuestas en (54/432-459), enviamos, al presidente Knorr y al "Cuerpo Gobernante Visible", la siguiente carta, conteniendo una pequeñísima vela:
LA DOCTRINA DEL JEHOVISMO SOBRE LAS TRANSFUSIONES
DE SANGRE FRENTE A LA BIBLIA
A) El Jehovismo y las transfusiones de sangre hasta 1945.
1) Hasta el año 1945, los TJ no tenían nada en contra de las transfusiones de sangre. En una de sus revistas, titulada Luz y Verdad, en 1934, se refieren a las transfusiones de sangre con estas palabras:
a) Aparecerían como unos ignorantes de la Biblia, porque no se habían enterado que, en ella, existía esa ley.
b) Serían responsables de las consecuencias nefastas y trágicas de esa prohibición.
4) Por tanto, el CG presenta esta prohibición como una revelación recibida desde 1945. Además, como esa revelación no fue recibida, según el CG, de una forma puntual, en un momento dado, sino de forma progresiva: "desde 1945", esto les deja la puerta abierta para que, en lo sucesivo, puedan ir agregando todos los detalles que quieran a esa prohibición. Por otra parte, al tratarse de una revelación, Dios es el único responsable de todos los desaguisados que esa prohibición iba a producir; los cuales, en forma de muertes trágicas y absurdas, son de dominio público. Por consiguiente, pasamos a ver la doctrina jehovista sobre la negativa a las transfusiones de sangre, la cual, como observaremos, nada tiene que ver con ninguna ley de Dios.
B) La doctrina jehovista contra las transfusiones de sangre desde1945.
1) La Biblia prohibe que se coma la sangre de los animales. El CG del Jehovismo saca, de esa prohibición, dos consecuencias insólitas: a) que esa prohibición también incluye las transfusiones de sangre; b) que, si una persona dona parte de su sangre, ya no puede amar a Dios con toda su alma. He aquí el razonamiento de esos genios:
1) Como el CG dice que la prohibición sobre la sangre "no está limitada en cuanto al tiempo", él también expone esta doctrina en una publicación suya sin fecha de edición, para que, así, tampoco esté limitada en el tiempo. Por otra parte, sobre el insólito argumento de que una persona que haya donado parte de su sangre, ya no puede "amar a Dios con toda su alma", por haber donado parte de ella a otra persona a través de una transfusión, podríamos preguntar, al CG, ¿cómo puede "amar a Dios con toda su alma" un TJ que haya perdido, en un accidente, la misma cantidad de sangre que otra persona haya donado para una transfusión? Como los sabios individuos del CG ya han pensado en todo y por todos, nos responden esto:
3) Por otra parte, observamos cómo asimilan el hecho de comer sangre al hecho de introducirla por las venas, cuando dicen: "No afecta al asunto el hecho de que la sangre no se introduzca en el cuerpo por la boca sino por las venas". Esta asimilación es un error craso, porque una transfusión es un transplante de un tejido líquido; por tanto, cuando se introduce sangre por una vena, ésta queda en el organismo y no se digiere, igual que si le transplantan a uno un riñón, por ejemplo; pero, si una persona se come la sangre o un riñón, esto se digiere y no queda en el organismo; pero, parece que lo que el CG quiere es mártires: TJ que mueran por la causa jehovista, para demostrar, a los demás TJ y a los ingenuos, que ellos son más cristianos que nadie. En efecto, en la portada de una revista jehovista, aparecen las fotografías de veintiséis adolescentes de ambos sexos, con una leyenda en un recuadro que dice: "Jóvenes que pusieron a Dios en primer lugar"; después, en las págs. siguientes, se habla de algunos de ellos, que se dejaron morir por no aceptar una transfusión de sangre (125/1-15). Para que otros sigan ese mismo camino, los TJ llevan una tarjeta (del tamaño de una tarjeta de visita) con una leyenda que dice: "AVISO ninguna transfusión de sangre. Como Cristiano, temeroso de Dios, y como creyente en su Palabra, la Biblia: Pido, por medio de la presente, que no se me dé sangre en ninguna forma, clase o circunstancia, ni aun bajo peligro de muerte, por ser un mandato divino. […]." Esto es la enseñanza del CG, cuando dice que la sangre no debe meterse en el cuerpo, ni por la boca ni por una vena, para que no sirva para mantener la vida: "¿Es incorrecto el sostener la vida por medio de administrar una transfusión de sangre o plasma o glóbulos rojos u otras de las partes componentes de la sangre? ¡Sí!". Así, pues, si, cuando hay que poner una transfusión, para "sostener la vida", se enseña, a un TJ, que eso no debe hacerse, se le está enseñando que tiene que dejarse morir, o dejar morir a otra persona; y el TJ así lo hace, como lo vemos en esas veintiséis fotografías que el mismo CG nos presenta; sólo él es el responsable ante Dios de esas muertes, por ser el inventor de esa doctrina asesina.
4) También vemos cómo iguala, el CG, la sangre de los animales con la sangre humana, para que ambas queden incluidas en la prohibición de comer sangre; he aquí su enseñanza:
D) El nulo fundamento bíblico de esta doctrina del CG.
1) En varios pasajes del Antiguo Testamento, se halla la prohibición de comer sangre, y también en el Nuevo Testamento (Hechos de los Apóstoles 15:20, 29). He aquí las palabras de esta prohibición en el AT y en el NT:
3) En el principio, Dios señaló, al hombre, una alimentación que no incluía ninguna clase de carne:
8) Por tanto, vemos que, cuando acabó el diluvio, había dos grupos de animales, además de los hombres:
a) Los animales "impuros", de los que no se podía comer nada.
b) Los animales "puros", de los cuales se podía comer la carne; pero no la sangre.
c) Los hombres, de los cuales, Dios dijo entonces que no se mataran entre sí; por estar hechos a imagen de Dios:
10) Más tarde, cuando Dios puso sus leyes por escrito por medio de Moisés, dio una ley para distinguir entre estos dos grupos de animales ("puros" e "impuros"):
a) En lo que se refiere a los animales "impuros", se ve claro que estaba prohibida su consumición en todas sus partes (carne y sangre) como alimento, incluso la prohibición incluía el hecho de tocar sus cadáveres:
13) Podemos resumir, en estos tres recuadros que van a continuación, lo que venimos diciendo sobre dichos tres grupos:
| Animales "impuros": prohibido comerlos en su totalidad (Levítico 11:8). | Animales "puros": se come su carne; prohibido comer su sangre (Levítico 17:13-14). | El hombre: prohibido matarlo (Génesis 9:6 y Éxodo 20:13). |
14) Llegados aquí, concluimos este Apéndice haciendo las siguientes observaciones:
a) Es evidente que la Biblia sólo prohibe comer la sangre de los animales del grupo 2º, pues de los animales del grupo 1º estaba prohibido comerlos en todas sus partes.
b) Por tanto, cuando el CG del Jehovismo incluye en la prohibición de comer la sangre de los animales del grupo 2º, el hecho de comer la sangre de los seres del grupo 3º, al decir: "La prohibición incluye sangre humana[…]. No afecta al asunto el hecho de que la sangre no se introduzca en el cuerpo por la boca sino por las venas", comete una atrocidad antibíblica; porque la prohibición de comer sangre no incluye la sangre de los seres del grupo 3º; y, por tanto, al incluir al hombre en el grupo 2º, lo rebaja de su posición de "imagen de Dios" al nivel de los animales del grupo 2º, a los cuales se podía matar y comer su carne a condición de no comer su sangre, según Levítico 17:13-14. Por tanto, queda desenmascarada la doctrina falsa del CG del Jehovismo, como una doctrina asesina, y el CG tendrá que responder ante Dios por todas las muertes causadas por esa doctrina inventada por él (cuando dice: "La prohibición incluye sangre humana"), y que, en absoluto, nada tiene que ver con la Biblia, ni con ninguna ley de Dios que se refiera a la sangre humana, como que ampliamente probado en este Apéndice.
c) Así, pues, cualquiera que desee aplicar para sí mismo la prohibición que hace la Biblia sobre no comer sangre, basta con que se abstenga de comer la sangre de los animales, tal como está dicho en Levítico 17:13-14; pero, al mismo tiempo, no podrá rechazar, recurriendo a la Biblia, que se realice una transfusión de sangre, para salvar una vida, ya sea recibiendo o donando sangre; porque, de lo contrario, si impide dicha transfusión, dejará que una persona muera, lo cual es contrario a la voluntad de Dios, que no quiere que muera ni siquiera un impío; así lo dice por medio del profeta Ezequiel:
La falsa doctrina mata,
y pone a Dios por autor.
de tan criminal error,
una caterva pirata.
EL FRAUDE DE LOS "AÑOS Y DÍAS PROFÉTICOS"
1) El Adventismo y el Jehovismo están de total acuerdo en que "un año profético" tiene "360 días", y que cada uno de esos días equivale a "un año literal"; por tanto, "un año profético" es igual a "360 años literales", según el "principio de día por año":
3) Por tanto, aquí sólo vamos a comprobar cuándo aplica, cada una de estas dos multinacionales, su común doctrina de "años proféticos" y "tiempos" equivalentes a "360 años literales":
| Daniel 4:16 (7 tiempos) | Años literales (7/tomo 4, p. 817) | Años proféticos (61/108) |
| Daniel 7:25 (3 ½ tiempos) | Años proféticos ( " pp. 859-860) | Años literales (60/285) |
| Daniel 8:14 (2.300 días) | Días proféticos ( " p. 870) | Días literales (113/343) |
| Daniel 12:7 (3 ½ tiempos) | Años proféticos ( " p. 905) | Años literales (61/351) |
| Daniel 12:11 (1.290 días) | Días proféticos( " p. 906) | Días literales (61/356) |
| Daniel 12:12 (1.335 días) | Días proféticos( " p. 906) | Días literales (61/358) |
4) A la vista de este cuadro, podemos hacer las siguientes observaciones:
a) Aunque el Adventismo y el Jehovismo usan las mismas medidas, para años proféticos, tiempos proféticos y días proféticos, y los dos basan esas medidas en los mismos textos de Números 14:34 y Ezequiel 4:6 (ya explicados en el Apéndice 1), sin embargo, a la hora de aplicar esas medidas a esos seis pasajes de Daniel, no coinciden los dos en ninguno de esos seis textos, como es evidente. Por tanto, queda claro que cada uno determina arbitrariamente lo que conviene a sus intereses.
b) El Adventismo dice, refiriéndose a los "7 tiempos" (Daniel 4:16), "3 ½ tiempos" (Daniel 7:25) y "3 ½ tiempos" (Daniel 12:7), que, en esos tres textos, la palabra aramea "tiempo" en el texto original es "iddan", y que "significa año" (7/tomo 4, pp. 817, 859,905). Así que, según declara el mismo Adventismo, en esos tres pasajes, se halla la palabra "iddan", que "significa año"; pero él decide, de forma totalmente arbitraria, que, en Daniel 4:16, los años son literales, y, en Daniel 7:25 y 12:7, los años son proféticos, sólo porque le interesa que eso sea así.
c) El Jehovismo, por su parte, como vino después, para diferenciarse de su adversario, donde éste dice "fu", él dice "fa"; y, con esta filosofía, dice, en cada caso, justo lo contrario de lo que dijo antes el Adventismo, como queda claro en ese cuadro precedente. Todo esto sólo muestra que ese "principio de día por año" es una tomadura de pelo, una comedía delirante, un auténtico espectáculo plagado de artimañas, sofismas y patrañas; como si todo eso fuera interpretado por los "ministros" mencionados en 2 Corintios 11:14-15, y por los hombres de Efesios 4:14.
5) No obstante, tanto el Adventismo como el Jehovismo sacan, de ese laberinto de contradicciones, cada uno su fecha que le sirve de fundamento para su peculiar mensaje: 1844 y 1914 respectivamente.
a) El Adventismo, como ya hemos visto, toma los 2.300 días de Daniel 8:14, los convierte en 2.300 años, los cuenta desde el año 457 a. C., y llega al año 1844 d. C.; en esta fecha, puso el fin del mundo; cuando este anunció falló, dijo que en esa fecha comenzó "el juicio investigador" en el cielo.
b) El Jehovismo, como también sabemos ya, coge los 7 tiempos de Daniel 4:16, los transforma en 2.520 años, los cuenta desde el año 607 a. C., y llega al año 1914 d. C.; para esta fecha anunció el fin del mundo; cuando este anuncio falló, dijo que en esa fecha comenzó "el reino de Dios" en el cielo.
6) Veamos, en un esquema , estas dos fábulas celestiales paralelas:
a) Adventismo: 457 + 2.300 = -----------------------------1844: 1º (Fracaso del fin del mundo en la tierra).
2º (Comienzo del "juicio investigador" en el cielo).
b) Jehovismo: 607 + 2.520 = ---------------------------- 1914: 1º (Fracaso del fin del mundo en la tierra).
2º (Comienzo del "reino de Dios" en el cielo).
7) Es evidente que el Jehovismo aprendió del Adventismo cómo se transforma un fracaso terrenal en una fábula celestial.
8) Ahora bien, a pesar de interpretar la Biblia de esa forma tan arbitraria y ridícula, los dirigentes de ambas multinacionales piensan que ellos tienen en exclusiva el monopolio de la verdad y de la representación de Dios en la Tierra.; veamos esto:
a) El Adventismo, a través de su profetisa, enseña que la "Asociación General" ( = al Cuerpo Gobernante del Jehovismo) tiene la representación y autoridad de Dios en la Tierra; así lo dice:
POR FIN, DESPUÉS DE DOS MIL AÑOS, SE DESCUBRE
EL MISTERIO DE LA BESTIA CON EL NÚMERO 666
1) No sólo el Adventismo y el Jehovismo, sino, en general, todos los comentaristas del Apocalipsis han dado su interpretación sobre el número 666. Por tanto, hay una multitud de diferentes interpretaciones sobre a quién corresponde dicho número. Un autor contemporáneo dice lo siguiente refiriéndose a este número 666:
"[…] este Comentario identifica a la bestia con el papado, […]." (7/tomo 7, p. 838) y (148/28).
3) El Jehovismo dice que esa bestia es:
A) Presentación de los personajes:
1) La bestia aparece en Apocalipsis 13:1-10.
2) La ramera, que se llama Babilonia la Grande, aparece en Apo. 17:1-6.
3) La explicación de quienes son la bestia y la ramera se halla en Apo. 17:7-18.
4) La otra bestia se encuentra en Apo. 13:11-17.
B) Características de la bestia con el número 666:
1) La bestia tenía 7 cabezas y 10 cuernos, Apo. 13:1.
2) Una cabeza fue herida de muerte; pero se curó, Apo. 13:3.
3) La bestia recibe adoración, Apo. 13:4, 8.
4) Se dio autoridad a la bestia durante 42 meses, Apo. 13:5.
5) Se le permitió hacer la guerra a los santos (los cristianos) y vencerlos, Apo. 13:7a.
6) Se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación, Apo. 13:7b.
7) Al que lleva en cautividad o mata, le sucede igual, Apo. 13:10.
8) El número 666 estaba escondido en el nombre de un hombre que era la bestia en el momento que se escribió el Apocalipsis; porque se dice: "[…] es el número […]"; no se dice será, como si se hubiera tratado de algún personaje que tendría que aparecer en el futuro, Apo. 13:18.
C) Identificación de la bestia con el número 666:
1) El ángel promete explicar quién es la bestia, Apo. 17:7b.
2) La bestia "era", "no es" y "será", porque va a "subir del abismo"; pero va a "ir a perdición", Apo. 17:8.
3) Las siete cabezas de la bestia son siete reyes:
a) Cinco de ellos ya han muerto.
b) Uno está reinando cuando se da esta explicación.
c) Otro de los siete aún no ha llegado a reinar y, cuando lo consiga, durará poco tiempo, Apo. 17:10.
4) "La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición." Apo. 17:11.
5) La clave para entender este aparente galimatías está en situarnos en el mismo momento histórico en que el ángel explica esto; es decir, cuando está reinando el rey que "es" (según Apo. 17:10). Delante de este rey, tenemos que situar a los otros cinco reyes que ya han muerto; después de él, tenemos que colocar al otro rey que todavía no había llegado a reinar; con lo cual tenemos los "siete reyes" que dice el ángel; pero también tenemos que poner al rey "octavo", el cual, al mismo tiempo, es uno de los siete mencionados.
6) Si recurrimos a la historia de Roma, hallamos que, cuando Juan recibe esta explicación del ángel, estaba reinando Domiciano; por consiguiente, vamos a poner, en una lista, los cinco emperadores que le precedieron y el que le siguió, con sus años de reinado; así tendremos los "siete reyes" que nos aclararán todo esto, que, a primera vista, parece tan complicado; pero también tenemos que poner al octavo, que al mismo tiempo será uno de los siete. Aunque, en las traducciones del Apocalipsis, se suele hablar de reyes, la palabra griega basileús, traducida por rey, también significa emperador (130/351).
7) Esos ocho reyes son los siguientes, con sus años de reinado:
Nombres Años de reinado
Nerón 1º 54-68
1º Galba 2º 68-69
2º Otón 3º 69
3º Vitelio 4º 69
4º Vespasiano 5º 69-79
5º Tito 6º 79-81
6º Domiciano 7º 81-96 -> Juan llevado a la isla de Patmos (Apocalipsis 1:9).
7º Nerva 8º 96-98
8) En general, se acepta que Nerón llevó a cabo la primera persecución contra los cristianos, y que Domiciano realizó la segunda persecución; con ocasión de ésta, el apóstol Juan fue llevado a la isla de Patmos, donde tuvo la revelación del Apocalipsis en el final del reinado de este emperador (136/Volumen 4, tomo I, pp. 150-173), (116/70-71, III) y (139/67-101).
9) Ahora, situándonos en el final del reinado de Domiciano, tenemos que contar, hacia arriba, los cinco reyes, que "han caído", y, hacia abajo, al que "aún no ha venido", que es Nerva; así tenemos los siete reyes (numeración de la izquierda de los nombres); pero se nos dice que "la bestia que era, y no es, es también el octavo"; pero sin dejar de ser el 7º; porque, al mismo tiempo, es uno de los siete; por tanto, desde Nerva hacia arriba tienen que ser ocho (numeración de la derecha); con esto llegamos a Nerón; así se entiende la afirmación del ángel al decir que ese " octavo" es uno de los siete anteriores; esto hace que Nerva tenga una doble personalidad; porque, sin dejar de ser el 7º, también es el 8º, y, en tanto que 8º, también es la bestia (se trata, pues, de una especie de encarnación de Nerón, a partir del cual es el 8º sin dejar de ser el 7º, porque es uno de los siete).
10) La explicación que da el ángel, a Juan, contiene una especie de enigma; por eso, hace la afirmación de Apo. 17:9b.
11) En efecto, cuando murió Nerón, se tejieron dos leyendas sobre él: una decía que no había muerto, sino que se había marchado con sus amigos partos, y desde allí vendría a Roma con un ejército en una aparición rápida, para vengarse de sus enemigos; Suetonio relata cómo Nerón, tras ser destituido por el Senado, que dio el imperio a Galba, en el mes de abril del año 68, fue a refugiarse en la quinta del liberto Faón a cuatro millas de Roma; estando allí, empezó a barajar varios proyectos, uno era marcharse con los partos; de ahí la leyenda. Sus enemigos se enteraron de que Nerón estaba en dicha quinta, y fueron a buscarlo; entonces, Nerón se suicidó; esto aconteció el día 9 de junio del año 68. Así lo cuenta Suetonio:
D) Su cumplimiento:
1) Una de las siete cabezas de la bestia fue herida de muerte por la espada (Apo. 13:3, 14). Pero se curó. Esto alude a la leyenda ya vista de Nerón, que, tras ser muerto por la espada, esperaban que apareciera otra vez; porque creían que estaba viviendo con los partos.
2) En lo que se refiere a que la bestia recibiera adoración, es de sobra conocida la adoración que recibieron los emperadores romanos, entre ellos también Nerón.
3) Con la muerte a espada que sufrió Nerón, y su permanencia entre los partos, según la leyenda, se cumplió lo dicho en Apo. 13:10.
4) El poder que el emperador romano tenía sobre todas las naciones, pueblos y lenguas que formaban su gran imperio cumple lo indicado en Apo. 13:7b. (Véase Hechos 2:9-11).
5) En Apo. 17:8, hay que tener en cuenta varios detalles, sin perder de vista que la bestia aludida es Nerón:
a) "La bestia […] era, y no es"; […]. Cuando Juan escribe, Nerón había muerto; por tanto, antes de ese momento "era" (existía); pero, en ese momento, "no es" (no existe).
b) La bestia "está para subir del abismo e ir a perdición; […].":
*) La palabra abismo, entre otras acepciones, significa: "Distancia incalculable que separa a dos cosas." (14/tomo 1, p. 477). Por tanto, se refiere a la gran distancia que separa Roma del territorio de los partos, donde, según la leyenda, se hallaba Nerón, y desde donde esperaban que iba a venir a Roma.
*) Por lo que se refiere a que, cuando Nerón viniera, iría "a perdición", se refiere a lo que dicen de él las profecías sibilinas con las mismas palabras, como hemos visto más arriba.
6) Sobre lo que se dice de los siete reyes y la bestia en Apo. 17:7b-11, ya queda explicado más arriba (Apdo. C, puntos 1-10).
7) Según Apo. 13:5 y 7a, concedieron dos cosas a la bestia:
a) "[…] autoridad para actuar cuarenta y dos meses."
b) "[…] hacer la guerra a los santos, y vencerlos."
8) Veamos el cumplimiento exacto de estos dos temas:
a) En el verano del año 64, Nerón incendió Roma, que estuvo ardiendo entre los días 19 y 24 de julio, y fueron reducidos a cenizas 10 de los 14 barrios de la ciudad (137/libro XV) y (131/Nerón, 38).
b) En el otoño de ese mismo año, Nerón persiguió a los cristianos, acusándolos de haber causado ese incendio (138/tomo I, p. 114, nota 214).
c) En abril del año 68, el ejército proclamó emperador a Galba, y el Senado romano confirmó la elección (14/tomo 25, p. 437); además dio un decreto de proscripción contra Nerón, y ofreció el imperio a Galba. Nerón fue a refugiarse en la quinta del liberto Faón a cuatro millas de Roma; allí se suicidó; pero, al faltarle valor, el esclavo Epafrodito le ayudó a clavarse la espada, el día 9 de junio del año 68 (14/tomo 38, pp. 243 y 247) y (131/Nerón, 50).
d) Veamos, en un gráfico, todos estos datos y el cumplimiento de los 42 meses de Apo. 13:5-7.
9) Por otra parte, nos falta averiguar dónde está escondido el número 666, para acabar de identificar a la bestia de Apo. 13:18.
a) En Apo. 17:11, se dice que la bestia "es también el octavo" rey; pero, al mismo tiempo, este octavo forma parte de "los siete" anteriores. Como ya hemos visto, el octavo es Nerva; pero en tanto que representa una especie de encarnación de Nerón.
b) Por consiguiente, en el nombre de Nerón o en el de Nerva está escondido el número 666, porque el ángel dice que ellos son la bestia (Apocalipsis 17:10-11), en cuyo nombre se halla este número, según Apo. 13:18.
*) En el nombre de Nerón no está ese número de ninguna forma.
*) Ahora bien, este número está oculto en el nombre de Nerva; pero de una forma muy difícil de descubrir, como pasamos a explicar.
10) Los emperadores romanos tenían su nombre en latín; pero, como en la parte oriental del Imperio romano, se hablaba griego, también tenían su nombre en griego; mas, en el nombre de Nerva dado en estas dos lenguas, tampoco aparece el número 666. Sin embargo, los nombres también se obtenían por transliteración, que consiste en cambiar cada letra de un nombre en un idioma por otra letra que tenga un sonido fonético equivalente (a veces, sólo aproximado) de otro idioma. El Adventismo también usa la transliteración en su Comentario Bíblico, y lo explica así:
Declinación Nombre latino Nombre griego transliterado Valor numérico
"Nominativo" NERVA NEPOUA 50 + 5 + 100 + 70 + 400 + 1 = 626.
"Vocativo" NERVA NEPOUA 50 + 5 + 100 + 70 + 400 + 1 = 626.
"Acusativo" NERVAM NEPOUAM 50 + 5 + 100 + 70 + 400 + 1 + 40 = 666.
"Genitivo" NERVAE NEPOUAE 50 + 5 + 100 + 70 + 400 + 1 + 5 = 631.
"Dativo" NERVAE NEPOUAE 50 + 5 + 100 + 70 + 400 + 1 + 5 = 631.
"Ablativo" NERVA (Carece). (100/19), (141/295).
13) Vemos que, efectivamente, en el caso acusativo del nombre latino de Nerva, transliterado al griego, aparece oculto el número 666 de la bestia de Apocalipsis, capítulos 13 y 17. Por esto, el ángel dice, a Juan, en Apo. 17:11, que "La bestia […] es también el octavo; y es de entre los siete, […]." Así, pues, Nerva es también la bestia en tanto que representa a Nerón, que ya había sido señalado como la bestia en Apo. 17:8; por esto, al referirse a Nerva, dice "también"; porque antes ya estaba señalado Nerón como la bestia. Por tanto, al ser Nerón y Nerva la bestia, quiere decir que la bestia no es un emperador sólo, sino que la bestia es la institución imperial (el emperador romano) desde que comienza a perseguir a los cristianos por medio de Nerón.
E) La segunda bestia de Apocalipsis 13.
1) Todo lo relativo a esta bestia está en Apo. 13:11-17.
2) Esta bestia recibe su autoridad de la primera bestia, a la cual hace que todos adoren, según Apo. 13:12.
a) La primera bestia, que era el emperador romano, no mataba él mismo directamente a los cristianos que no lo querían adorar, sino que los mataba por medio de los gobernadores de las provincias, a los cuales él daba la autoridad al nombrarlos, Apo. 13:12.
b) En efecto, en la carta que el gobernador Plinio escribe al emperador Trajano en el año 112, dice:
4) Por consiguiente, no hay duda de que, mientras que la primera bestia de Apo. 13 es la institución imperial (el emperador romano), la segunda bestia es la institución de los gobernadores romanos. Efectivamente, los gobernadores romanos tenían, dado por la primera bestia (que los nombraba), el poder para decidir entre la vida y la muerte de las personas del territorio que gobernaban; este poder se llamaba en latín: "[…] ius gladii o poder de vida y muerte." (139/405). A ese poder se refería el gobernador Pilato, cuando dijo, a Jesús:
7) Por otra parte, vemos que, tras la primera bestia, está Satanás (según Apo. 13:2). Por esto, el invento de la adoración del emperador empezó en Pérgamo en el año 29 a. C. Allí fue declarado dios Augusto y, en ese año, se levantó en esa ciudad el primer templo para el culto del emperador-dios (140/3-25). Ahora bien, de Pérgamo, dice la Biblia que allí moraba y tenía su trono Satanás (según Apo. 2:13). Por consiguiente, sólo Satanás podía inspirar la adoración al emperador inventada donde estaba el trono satánico, para que, por medio de esa adoración al emperador, fuera adorado el mismo Satanás; pues siempre tras la adoración y los sacrificios que hacían los gentiles a los ídolos (incluida la imagen del emperador entre las demás de los dioses romanos, como hemos visto, para ser todas adoradas y ofreciéndoles "incienso y vino"), estaban los demonios (según 1 Corintios 10:19-20), y, por tanto, el mismo Satanás.
E) La gran ramera llamada Babilonia la Grande en Apo. 17.
1) Para el Adventismo, esta Babilonia es la iglesia romana, y las hijas de esta ramera son las iglesias protestantes (según 2/431-435); de las cuales dice su profetisa:
3) Ahora bien, ¿qué dice el texto de Apo. 17 sobre este asunto?
a) "La gran ramera" se llama "Babilonia la grande […]." (Apo. 17:1, 5).
b) Las siete cabezas del dragón sobre el que se sentaba la mujer, según el ángel, son siete montes (según Apo. 17:3, 9).
c) Por fin, el ángel explica que esa mujer ramera, llamada Babilonia la grande, "es (en presente; es decir, existía en el momento en que el ángel hablaba a Juan, no era algo que iba a empezar a existir después, en el futuro) la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (Apo. 17:18).
4) Por tanto, el ángel explica (no profetiza en esta ocasión) que la mujer ramera, llamada Babilonia, era la ciudad de Roma, que estaba fundada sobre siete montes (y por eso se llama la ciudad de las siete colinas), que son: Quirinal, Viminal, Aventino, Palatino, Esquilino, Vaticano y Capitolio.
5) Verdaderamente, Roma, bajo el emperador Domiciano (que es cuando el ángel decía esto), reinaba "sobre los reyes de la tierra" (Apo. 17:18); pero la ignorancia supina de la profetisa adventista le impide conocer estas cosas.
6) Por esto, el Adventismo ( y en muchas ocasiones también el Jehovismo) saca de su contexto histórico todo lo que dice el Apocalipsis sobre este tema (especialmente los 42 meses de Apo. 13:5), lo coloca en cualquier época histórica, y lo interpreta (contando año por día) de manera que se relacione con la minúscula historia de su multinacional, o con la historia de su país de origen (2/492-495), lo cual no tiene nada que ver con lo que dice el texto bíblico, como queda demostrado en toda esta obra.
Las obras enumeradas a continuación son las empleadas en este trabajo. Las referencias de las citas, en el texto, llevan dos números entre paréntesis separados por una barra ( 1º / 2º ). El primero, en negrita, se refiere al número que ocupa, en esta Bibliografía, la obra citada; el segundo, después de la barra, indica el número de la página de dicha obra, excepto en las obras antiguas que están divididas en libros, capítulos, apartados, etc. (en este caso, después de la barra, se pone el libro, capítulo, etc.); si una obra consta de varios tomos, se indica, en el segundo lugar, el número del tomo y la página.
1. Weaver, H. E. (y otros): La Historia de Nuestra Iglesia, Buenos Aires, Asociación Casa
Editora Sudamericana, 1963. Esta obra contiene la historia de la Iglesia Adventista del
Séptimo Día y ha sido preparada por la máxima autoridad de ella.
2. White, Elena G. de: El Conflicto de los Siglos, Mountain View, California, EE. UU.,
Pacific Press Publishing Association, sexta edición, 1968. La primera edición apareció en
1888. Ahora circula una edición sin fecha, en la cual han corregido un error grave de la de
1968. También existe otra edición de 1973 titulada: América en la Profecía; y otra más
reciente titulada: El Conflicto Cósmico. La autora es considerada como una gran profetisa
por el Adventismo, que asegura que esta obra está inspirada por Dios, como todos los
escritos de esta autora.
3. White, Elena G. de: Primeros Escritos, Mountain View, California, EE.UU., Pacific Press
Publishing Association, tercera edición, 1962. La primera edición apareció en 1851. (Se
recomienda la lectura de este libro, de 328 págs.; se puede adquirir en la Editorial Safeliz,
calle Pradillo, 6. - 28770 Colmenar Viejo (Madrid).
4. Revista Adventista, órgano general de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Edición
internacional en castellano de la Adventist Review), Madrid, Editorial Safeliz, abril 1982.
En lo sucesivo la citaremos como "Revista Adventista".
5. Reina-Valera: La Santa Biblia, Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Usamos esta
traducción de la Biblia por ser la misma que usa el Adventismo en su Comentario Bíblico.
6. Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Manual de la Iglesia, Florida
(U. S. A.), Asociación Publicadora Interamericana, Edición Actualizada, 1986.
7. Nichol, Francis D. (y otros): Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día (7 tomos),
Buenos Aires, Pacific Press Publishing Association, 1978-1990.
8. La Atalaya, 1 de Febrero de 1966.
9. La Atalaya, 1 de Enero de 1969.
10. White, Elena G. de: Los Hechos de los Apóstoles, Mountain View, California, EE. UU.,
Pacific Press Publishing Association, 1957.
11. Revista Adventista, Mayo de 1982.
12. Calendario para el año 5757 (1996-1997), Comunidad Israelita de Madrid, calle Balmes,
3.
13. Werner Vyhmeister: La Arqueología frente a la Biblia (4 tomos), Villa Libertador San
Martín (Argentina), Editorial S. E. M., reimpresión, 1962.
14. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana (116 tomos), Madrid, Espasa
Calpe, S. A.
15. Profesores de la Compañía de Jesús: La Sagrada Escritura (6 tomos AT, y 3 tomos NT),
Madrid, BAC, 1967.
16. Profesores de Salamanca: Biblia Comentada (7 tomos), Madrid, BAC, 1963-1967.
17. Felipe del Rey, Pedro de: Jesús de Nazaret (Un personaje histórico), Tres Cantos
(Madrid), Grafisus, S. L., 2000.
18. García de Diego, Vicente: Spes, Barcelona, Publicaciones y Ediciones Spes, S. A., 5ª
edición, 1960.
19. A Biblia, traducción de Joâo Ferreira de Almeida, Grâ-Bretanha, Sociedades Bíblicas
Unidas, 1974.
20. La Sainte Bible, traducción de Louis Segond, Paris, Alliance Biblique Universelle, 1962.
21. La Sainte Bible, Version Synodale, Paris, 1923.
22. Biblia de Jerusalén, Bilbao, Desclée de Brouwer, S. A., 1971.
23. Santa Biblia, Versión Reina-Valera Actualizada, El Paso, EE. UU., Editorial Mundo
Hispánico, 1989.
24. Duglas, J. D. (y otros): Nuevo Diccionario Bíblico, Barcelona, Ediciones Certeza, 1991.
25. Flavio Josefo: Guerra de los Judíos (7 libros).
26. Flavio Josefo: Antigüedades Judías (20 libros).
27. Enciclopedia Judaica Castellana, (10 tomos), México, D. F., Editorial Enciclopedia
Judaica Castellana, S. de R. L., 1948-1951.
28. Snaith, Norman Henry: Hebrew Old Testament, London, The British and Foreign Bible
Society, 1972.
29. Septuaginta, editada por Alfred Rahlfs, Biblia Druck, Stuttgart, 1935.
30. Olof Jonsson, Carl: Los tiempos de los gentiles reconsiderados, Lethbridge, Hart
Publishers, 1983.
31. Edersheim, Alfred: La Vida y los tiempos de Jesús el Mesías (2 tomos), Terrassa
(Barcelona), Editorial Clie, 1988-1989.
32. Edersheim, Alfred: El Templo, su ministerio y servicios en tiempos de Cristo, Terrassa
(Barcelona), Editorial Clie, 1990.
33. Greek Testament, editado por Kurt Aland (y otros), Münster/Westphalia, Sociedades
Bíblicas Unidas, 3ª ed., 1975.
34. Westphal, Alexandre: Dictionaire Encyclopédique de la Bible, Valence-sur-Rhone,
Imprimeries reunies, 1956.
35. Revista Adventista, Diciembre de 1981.
36. White, Elena G. de: Testimonios para los ministros, Mountain View, California, EE. UU.,
Pacific Press Publishing Association, 1961.
37. White, Elena G. de: Obreros Evangélicos, Mountain View, California, EE. UU., Pacific
Press Publishing Association, 1957.
38. Asociación Geral de los Adventistas del Séptimo Día: Notas y Escritos, Elena G. de White
y el Espíritu de Profecía, Washington, Publicaciones White, s. f. p.
39. Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Manual de la Iglesia,
Mountain View, California, U. S. A., Pacific Press Publishing Assn., 1963.
40. White, Elena G. de: Joyas de los Testimonios (3 tomos), (Consejos para la Iglesia
Seleccionados de los Testimonios), Mountain View, California, U. S. A., Pacific Press
Publishing Association, 1953.
41. McLellan Wilcox, Francisco: El Testimonio de Jesús, Buenos Aires, República Argentina,
Casa Editora Sudamericana, 1960.
42. Revista Adventista, Marzo de 1979.
43. Dr. Chaij, Fernando: Lecciones para la Escuela Sabática, Buenos Aires, Argentina, Casa
Editora Sudamericana, Abril-Junio, 1979.
44. Revista Adventista, Junio de 1979.
45. White, Elena G. de: El Deseado de Todas las Gentes, Mountain View, California, Pacific
Press Publishing Associaton, 1955 (1ª edición en 1898).
46. Delafield, D. A.: Elena G. de White y la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Mountain
View, California, U. S. A., Pacific Press Publishing Association, Segunda edición, 1966.
47. White, Arturo L.: Elena G. de White, Mensajera de la Iglesia Remanente, Washington
12, D. C., Publicado por la Junta de fideicomisarios de las publicaciones de Elena G. de
White, Asociación General, 1956.
48. Numbers, Ronald L.: Prophetess of Health: A Study of Ellen G. White, New York,
Harper & Row, Publishers, 1976.
49. Hamsuerly, Dr. Marcelo A.: Enciclopedia Médica Moderna (3 tomos), Madrid, Ediciones
Interamericanas, 1972.
50. White, Elena G. de: Consejos sobre Mayordomía Cristiana, Mountain View, California,
Pacific Press Publishing Association, sexta reimpresión, 1979.
51. Revista Adventista, Enero de 1983.
52. Kinder, Hermann, y Hilgemann, Werner: Atlas Histórico Mundial (2 tomos), Madrid,
Ediciones Itmo, 1970.
53. White, Elena G. de: Mensajes para los Jóvenes (Compilados por el Departamento de los
Misioneros Voluntarios de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día.),
Mountain View, California, Pacific Press Publishing Association, tercera edición corregida,
1957.
54. Felipe del Rey, Pedro de: ¡"El Reino de Dios empezó en 1914"!, Madrid, 1974.
55. Vaucher, Alfred: Carta, 27 de Septiembre de 1987.
56. Franz, Raymon: Crisis de Conciencia, Terrassa (Barcelona), Editorial Clie, 1993.
57. Los Testigos de Jehová en el Propósito Divino, Brooklyn, N. Y., U. S. A., International
Bible Students Association, 1965. (Todas las obras de los Testigos de Jehová están
editadas por ellos en el mismo lugar; por esto, en lo sucesivo, sólo daremos el título y el año
de publicación).
58. "Santificado sea tu nombre", 1964.
59. "¡Babilonia la Grande ha caído!" ¡El reino de Dios domina!, 1972.
60. "Entonces queda terminado el misterio de Dios", 1971.
61. "Hágase tu voluntad en la Tierra", 1961.
62. La Atalaya, 1 de Noviembre del 2001.
63. ¡Despertad!, 22 de Noviembre del 2001.
64. Cassin, E. (y otros): Historia Universal Siglo XXI, los imperios del antiguo oriente III,
Madrid, Siglo XXI de España Editores, S. A., 17ª edición, 1988.
65. De paraíso perdido a paraíso recobrado, 1959.
66. El paraíso restaurado a la humanidad, 1974.
67. "Sea Dios veraz", 2ª edición, 1955.
68. La Atalaya, 1 de Mayo de 1975.
69. La Atalaya, 15 de Febrero de 1977.
70. Vida eterna en libertad de los hijos de Dios, 1966.
71. La Atalaya, 1 de Noviembre de 1973.
72. "Tu palabra es una lámpara para mi pie", 1968.
73. Anuario de los Testigos de Jehová para 1973.
74. Cuando todas las naciones chocan, de frente, con Dios, 1971.
75. Victoria divina, 1973.
76. Usted puede sobrevivir al Armagedón y entrar en el nuevo mundo de Dios, 1958.
77. "Asegúrese de todas las cosas ...", 1970.
78. La Atalaya, 15 de Septiembre de 1968.
79. "Toda escritura es inspirada de Dios y provechosa", 1968.
80. La Atalaya, 1 de Enero de 1969.
81. La Atalaya, 1 de Febrero de 1966.
82. Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, 1987.
83. La Atalaya, 1 de Abril de 1963.
84. La Atalaya, 1 de Abril de 1968.
85. Olson, W. Robert: 101 preguntas acerca del Santuario y Elena G. de White, Buenos
Aires (Argentina), Asociación Casa Editora Sudamericana, 1982.
86. La Atalaya, 1 de Abril de 1978.
87. La Atalaya, 1 de Junio de 1965.
88. Rutherford, J. F.: Un gobierno deseable, 1924.
89. Rutherford, J. F.: Gobierno, 1928.
90. La Atalaya, 1 de Junio de 1964.
91. Ayuda para entender la Biblia, 1987.
92. La Atalaya, 15 de Agosto de 1974.
93. "Venga tu reino", 1981.
94. The Kingdon Interlineal Translation of the Greek Scriptures, Watchtower […], 1969
(Se recomienda este libro).
95. Interlineal Hebreo-Español, Tomo III, Terrassa (Barcelona), Editorial Clie, 1977.
96. Balagué, Miguel: Diccionario Griego-Español, Madrid, Compañía Bibliográfica Española,
S. A., sexta edición, 1965.
97. Wilson, Benjamín: Emphatic Diaglott New Testament, Brooklyn, New York, U. S. A.,
Watch Tower, Edition 1942.
98. Organización para predicar el reino y hacer discípulos, 1972.
99. Lázaro Carreter, Fernando: Diccionario de términos filológicos, Madrid, Editorial
Gredos, S. A., tercera edición corregida, 1973.
100. Berenguer Amenós, Jaime: Gramática Griega, Barcelona, Casa Editora Bosch, 17ª
edición, 1964.
101. Guía para la Escuela del Ministerio Teocrático, 1971.
102. La Atalaya, 1 de Enero de 1992.
103. El País, 11 de Mayo de 1998.
104. "Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa", 1990.
105. ¿Debería creer usted en la Trinidad?, 1987.
106. Carta de fecha 17 de Diciembre de 1977.
107. Rutherford, J. F.: Salvación, Brooklyn, N. Y., U. S. A., Watchtower, 1939.
108. La Atalaya, 1 de Abril de 1970.
109. Aradillas, Antonio: Los Testigos de Jehová lo profetizan así: el fin del mundo podrá ser
mañana día 23, a las 15 horas y 53 minutos, Pueblo, Madrid, 22 de Septiembre de
1975.
110. Carta de fecha 18 de Diciembre de 1975.
111. La Sangre, la Medicina y la Ley de Dios, Brooklyn, New York, U. S. A., Watchtower,
s. f. p.
112. Los Testigos de Jehová y la cuestión de la sangre, Brooklyn, New York. U.S.A.,
Watchtower, 1977.
113. La Atalaya, 1 de junio de 1972.
114. La Atalaya, 1 de julio de 1983.
115. La Atalaya, 15 de noviembre de 1973.
116. Siegfried H. Horn, Ph. D.: Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo Día, Buenos Aires
(Argentina), Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995).
117. La Verdad que lleva a vida eterna, 1968.
118. ¡Despertad!, 8 de Abril de 1969.
119. Baer, Yitzhak: Historia de los judíos en la España cristiana, Madrid, Altalena Editores,
S.A., 1981.
120. Nueva Reina-Valera, Miami, EE.UU., Sociedad Bíblica Emanuel, 1990.
121. Revista Adventista, Enero de 1984.
122. Peters, Fred J.: El Anticristo Actual, Blackwood, U.S.A., Eric C. Peters, cuarta edición,
1965.
123. Luz y Vida, Watchtower, Junio de 1934.
124. La Atalaya, 1 de Noviembre de 1964.
125. ¡Despertad!, 22 de Mayo de 1964.
126. WWW.geocities.com/Athens/Delphi/1524/angel.html
127. La Atalaya, 15 de Diciembre de 1974.
128. La Atalaya, 15 de Abril del 2000.
129. ¡Despertad!, 22 de Abril del 2000.
130. Bailly, A.: Dictionaire Grec-Français, Paris, LibrairieHachette, 26e édition, 1963.
131. Suetonio: Vida de los Doce Césares.
132. Tácito: Historias.
133. Walter, Gérard: Nerón, Barcelona, Ediciones Grijalbo, S.A., 1974.
134. Georges-Roux, Nerón, Madrid, Ediciones Cid., 1962.
135. Apócrifos del Antiguo Testamento: Oráculos Sibilinos.
136. Allard, Paul: Le Christianisme et l'empire romain (de Néron à Théodose), Paris, J.
Gabalda, 1925.
137. Tácito: Anales.
138. Cesarea, Eusebio de: Historia Eclesiástica (2 tomos), traducida por Argimiro Velasco
Delgado, Madrid, BAC, 1973.
139. Ruiz Bueno, Daniel: Actas de los mártires, Madrid, BAC, Reimpresión 1962.
140. Beurlier, E.: Le culte rendu aux empereurs romains, Paris, Ernest Thorin, 1890.
141. Mariner Bigorra, Sebastián: Lengua y Literatura Latinas I (Filología), Madrid, UNED,
1990.
142. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día:
Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, Boise, Idaho (EE.UU.), Publicaciones
Interamericanas, Pacific Press Publishing Association, Edición revisada, 1997.
143. Mihalovici, Ionel: Fiestas y prácticas judías en el Talmud y en la Tradición, Barcelona,
Riopiedras Ediciones, 2000.
144. Circular no 143, Madrid, Centro de Estudios Judeo-Cristianos, Diciembre 2000.
145. Perspicacia para comprender las Escrituras (en 2 Volúmenes), Watchtower, 1991.
146. Douglas, Herbert E.: Mensajera del Señor, Buenos Aires (Argentina), Asociación Casa
Editora Sudamericana, 2000.
147. Prestemos atención a las profecías de Daniel, 1999.
148. Revista Adventista, Febrero 1988.
149. La Atalaya, 1 de Febrero de 1986.
150. LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Proclamadores del Reino de Dios, 1993.
Pedro de Felipe del Rey(*) tiene publicada otra obra sobre Jesús de Nazaret en la que da solución a problemas planteados por otros autores, tales como:
1) El cardenal Giuseppe Ricciotti, quien, en su obra Vida de Jesucristo, p. 539, dice:
"La cronología de la vida de Jesús se halla, bajo un velo de incertidumbre, no sólo
considerada internamente en sí misma, sino también en relación con la historia
contemporánea exterior. No sabemos con certeza absoluta el día ni el año del nacimiento de
Jesús, ni cuando inició su actividad pública, ni cuánto duró ésta, ni el día ni el año de su
muerte."
Y sobre las dos genealogías de Cristo, que se hallan en Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-38,
manifiesta, en la p.30: "Es cuestión antigua la de la conciliación de ambas genealogías, puesto
que viene tratándose desde el siglo III; pero su solución cierta no ha sido lograda aún ni quizá
lo sea nunca, […]."
2) Herbert W. Armstrong, en su obra ¿En qué días ocurrieron la crucifixión y la
resurrección?, p. 7, refiriéndose a los tres días y las tres noches que dijo Jesús que estaría en
el sepulcro, según Mateo 12:40 (como luego sólo estuvo la mitad aproximadamente de ese
tiempo), afirma: "¡Si El no cumplió esa señal, fue un impostor y usted no tiene Salvador!".
La obra de Pedro de Felipe del Rey, titulada JESÚS DE NAZARET (Un personaje histórico), además de solucionar esos problemas, establece de forma concluyente la figura histórica de Jesús de Nazaret; el eje central del relato gira sobre las fechas de su nacimiento, bautismo y muerte, resolviendo los problemas conexos con ellas presentes en los Evangelios: el problema del censo de Augusto en relación con el nacimiento de Jesús en Belén, el problema de la fecha de su bautismo en relación con el año 15º del emperador Tiberio, el problema de la duración de su ministerio, el problema de las dos Pascuas en relación con la fecha de su muerte, el muy debatido problema de las discrepancias de los nombres en las dos genealogías de Cristo, etc.; todos estos problemas y otros no mencionados vienen discutiéndose, a veces con bastante acritud, desde los primeros siglos del Cristianismo, sin haber hallado solución. El autor ha estudiado todos esos problemas minuciosa y científicamente a lo largo de más de quince años; por lo que aporta soluciones originales y concluyentes a cada uno de ellos, fundadas en el texto griego del Nuevo Testamento y en una sólida documentación. Se trata de un libro no sólo para leer, sino también para consultar en muchas ocasiones.
Esta obra tiene 306 págs. 35 tablas y gráficos y un gráfico desplegable. La obra se puede adquirir en Madrid (España):
Librería Calatrava CLC Libros Casa del Libro
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(*) Pedro de Felipe del Rey es Licenciado en Teología, también tiene estudios de Filología, conoce las lenguas griega, latina y francesa, y es socio de la Asociación Colegial de Escritores. Tiene publicadas varias obras y muchos artículos en periódicos y revistas; también es autor de una serie de 28 escritos titulados Estudios bíblicos bereanos, que él ha regalado en fotocopias; muchos de dichos artículos y de estos Estudios han sido difundidos sin su permiso; y, en ciertas ocasiones, se han hecho alteraciones del texto (quitando parte del texto, en otras ocasiones agregando más texto, cambiando palabras, etc.); esas alteraciones, a veces, han dado lugar a ciertos errores que nada tienen que ver con la realidad de las cosas ni con el autor; por lo que éste no se hace responsable de esos errores.
SOBRE EL TEXTO DE 1ª JUAN 5:20
1) Puesto que algún arriano ha objetado lo que decimos a propósito de este texto en el Apéndice 5, ponemos aquí la traducción directa del texto griego del NT que tiene el número 33 en la Bibliografía, que, en sustancia, dice como el de los TJ, que se halla en el número 94. Ese texto reza así:
3) En la última oración gramatical de ese texto, que dice: "Éste es el verdadero Dios ...", el pronombre demostrativo "Éste" tiene como antecedente a la palabra "Jesucristo", y "Éste" también es sujeto del verbo "es"; por esto, todo lo que diga el verbo "es" se refiere al sujeto "Éste", que, como consecuente, representa a su antecedente, que es "Jesucristo"; por tanto, todo lo que se dice de "Éste", se dice de "Jesucristo"; y, como lo que se dice de "Éste" es que "es el verdadero Dios ...", resulta que Jesucristo es el verdadero Dios ...
4) Y hasta la fecha (02-01-2003), no ha nacido ningún arriano, ni nacerá en lo sucesivo (aunque además sea también un falso profeta) que pueda demostrar, con el texto griego en la mano, que todo lo que decimos aquí (y en el mencionado Apéndice 5), no sea cierto.
5) Ahora bien, lo que sí hacen los arrianos del Cuerpo Gobernante de los TJ, es traducir dicho texto, en su Biblia (que lleva el número 82 en la Bibliografía), así:
7) Por consiguiente, recomendamos a los falsos profetas y a los arrianos que estudien (o sigan estudiando) hasta que entiendan lo que dice el texto griego de 1 Juan 5:20; y que no pretendan enseñar ni rebatir a nadie sin haber estudiado antes.
8) Por otra parte, deberían entender los arrianos jehovistas que a Jehová sólo se le puede conocer por medio de Cristo (según Juan 1:18). Por esto, sólo quien conoce a Cristo, puede conocer a su Padre; el apóstol Felipe, en la última noche del ministerio de Jesús, todavía no tenía esto bien claro; pero el mismo Jesús se lo aclaró en la conversación siguiente:
9) El apóstol Pablo perdió todo por "... la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, […]; a fin de conocerle, […]." (Filipenses 3:8-10).
10) Por esto, la finalidad del cristiano es conocer a Cristo; por lo cual, el Hijo de Dios dio inteligencia a sus apóstoles (como la da a los demás cristianos), para conocer a Cristo; es decir, para conocerle a él mismo; y esto es lo que dice el apóstol Juan en su texto de 1 Juan 5:20. Esto es lo que no entienden los arrianos jehovistas del Cuerpo Gobernante de los TJ; por lo cual, retuercen la traducción de ese texto, para que diga que Cristo les dio inteligencia para conocer a otro diferente de sí mismo, el cual sería "el Dios verdadero".
11) Los arrianos, desde los primeros siglos del cristianismo, han oscurecido el conocimiento de la persona de Cristo y de su obra salvadora; pero la historia del arrianismo es muy larga; por lo que es imposible explicarla aquí; además, ya la tenemos relatada en nuestra obra titulada: Cronología sinóptica de la Historia de la Península Ibérica (Todos los reyes y reinas desde la Prehistoria), que está en trámite de ser editada.
Pedro de Felipe del Rey
Enero, 2003
LA SÁBANA SANTA DE TURÍN FRENTE A LOS EVANGELIOS
Mucho se ha hablado y escrito, en todos los tonos, sobre la llamada Sábana Santa de Turín: si ella sirvió, o no, de mortaja al cuerpo de Cristo mientras éste yació en el sepulcro; pero no conocemos ni uno de esos escritos que se atenga únicamente a lo que dicen, sobre este asunto, los Evangelios, que, después de todo, fueron escritos por autores que sabían mejor que nadie lo que allí y entonces pasó en relación con dicha Sábana, por haberlo visto, o por haber hablado con quienes fueron testigos oculares de la muerte, embalsamamiento y entierro de Jesús; quienes también vieron la mortaja del cuerpo de Cristo después de su resurrección.
¿Es cierto, según los Evangelios, que el cuerpo de Jesús estaba envuelto en esa Sábana cuando resucitó? Veamos esto siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos y fundándonos únicamente en los Evangelios; es decir, hagamos la reconstrucción de los hechos relativos al entierro y la resurrección de Jesús. Primero veremos lo que dicen los Sinópticos, y después consideraremos lo que reseña el evangelista Juan:
Desde la cruz al sepulcro: Sobre esta etapa, los Sinópticos dicen:
José "... compró una sábana, y quitándolo (de la cruz), lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro." (Marcos 15:46).
José de Arimatea, "... quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie." (Lucas 23:53).
El embalsamamiento del cuerpo de Jesús en el sepulcro:
Antecedentes: Juan, a la hora de escribir su evangelio después de los otros tres evangelistas, se encuentra con la leyenda que corría entre los judíos sobre el robo del cuerpo de Jesús, inventada por los dirigentes judíos, y propagada por los soldados romanos tras haber sido sobornados (Mateo 28:2-4).
Reacción de Juan: ante esa mentira sobre el robo del cuerpo de Jesús, por una parte, y el relato incompleto de los Sinópticos sobre el entierro de Cristo, por otra parte, Juan reacciona contando minuciosamente todos los detalles de cómo era la mortaja del cuerpo de Jesús, antes y después de la resurrección. Juan hace como en el caso del ministerio de Jesús, que, según los Sinópticos, sólo habría durado un año y unos meses; pero Juan completa el relato de los otros tres, aumentando el tiempo del ministerio de Jesús en dos años más. Ahora, Juan pone todo su empeño y sus conocimientos de testigo ocular de los hechos (pues no hay que olvidar que él es el único de los evangelistas que estuvo al pie de la cruz de Jesús, y que vio la mortaja de éste después de la resurrección), para mostrar que fue imposible el hurto del cuerpo de Jesús. Juan empieza por explicar que los soldados romanos se repartieron la ropa de Jesús (según Juan 19:23-24). Por tanto, José de Arimatea sólo dejó dos cosas en el sepulcro: la sábana y el cuerpo desnudo de Jesús.
Explicación sobre el embalsamamiento: Después de hablar de la muerte de Jesús, Juan une su relato al de los Sinópticos sobre el entierro de éste, para completar ese relato explicando cómo fue el embalsamamiento y la mortaja puesta al cuerpo del crucificado (según Juan 19:38-42). El relato de Juan dice que entre José de Arimatea y Nicodemo envolvieron en "lienzos con especias aromáticas" el cuerpo de Jesús, "según es costumbre sepultar entre los judíos". Por tanto, según Juan, para la mortaja del cuerpo de Jesús se usaron lienzos (en plural). Esta palabra, en griego, es "ozoníois" (en dativo plural), y significa "pedazos de lienzo" (Miguel Balagué: Diccionario Griego-Español). Si comparamos esta mortaja del cuerpo de Jesús con la que pusieron a Lázaro, vemos que la de éste, según el mismo apóstol Juan, estaba hecha con "keirías" (vendas), (según Juan 11:44); pero, ¿por qué para la mortaja de Lázaro se usaron "vendas" y para la de Jesús se emplearon "pedazos de lienzo" en lugar de "vendas"? Es indudable que Lázaro fue enterrado en circunstancias normales; pero Jesús fue sepultado de forma apresurada, porque la puesta del sol estaba cerca, y, al ponerse el sol, empezaba el día 15 del mes de Nisán, en el cual (ese año) coincidieron tres fiestas: la Pascua de los judíos, el primer día de los siete de los Ázimos (que era un día de reposo), y el sábado, que también era un día de reposo; por esto, dice Juan que aquel sábado era de gran solemnidad (Juan 19:31); de ahí las prisas que llevaron a envolver el cuerpo de Jesús con "pedazos de lienzo" (en realidad tiras de lienzo, porque se usaron) en lugar de las vendas, y a dejarlo en el sepulcro de José de Arimatea; porque llegaba el día de reposo y "porque aquel sepulcro estaba cerca" (Juan 19:41-42). Llegados aquí, aparece una pregunta: ¿de dónde sacaron los pedazos de lienzo para envolver el cuerpo de Jesús?; pues ya hemos visto que José de Arimatea sólo llevó, al sepulcro, una sábana (que, en acusativo singular griego, se llama "sindona"); pero ningún evangelio dice que alguien llevara esos "pedazos de lienzo".
Lo que había en el sepulcro después de la resurrección: El evangelista Juan lo explica así:
La imposibilidad del robo del cuerpo de Jesús: Juan no se limita a decir que estaban, en el sepulcro, los pedazos de lienzo (en realidad tiras de lienzo usadas como vendas) y el sudario, sino que, además, dice cómo estaban colocados, tanto los unos como el otro. Explica que los "lienzos" estaban "puestos allí"; la palabra puestos es, en griego, "keimena", y significa "yacentes, aplanados", etc. Esto indica que, al haber sido envuelto el cuerpo de Jesús (cada miembro y el tronco) con las tiras de lienzo y las especias aromáticas (de carácter resinoso), estas tiras se habían pegado una con otra, y todas sobre el cuerpo de Jesús, formando una especie de caparazón (como una segunda piel pegada sobre la primera). Cuando Jesús resucitó, salió de ese "caparazón" (como después entró donde estaban los apóstoles con la puerta cerrada) sin deshacerlo, dejándolo hueco; de este caparazón, por su propio peso, cayó la parte alta sobre la parte baja; así, las tiras de lienzo quedaron "yacentes" o "aplanadas" en el mismo sitio donde habían sido "puestas" envolviendo el cuerpo de Jesús. El sudario no estaba "puesto" (keimenon: "yacente", "aplanado") junto con las tiras de lienzo, "sino enrollado en un lugar aparte"; es decir, cuando dejaron el cadáver de Jesús depositado sobre el poyo que corría a lo largo de una pared del sepulcro, la cabeza con el sudario enrollado estaba apoyada sobre un punto (un lugar) y el cuerpo estaba apoyado en otro lugar; o sea, la cabeza y el cuerpo estaban apoyados en dos puntos (o lugares) diferentes, aunque entre ambos sólo hubiera una mínima distancia; esto es, cada parte de la mortaja estaba en el lugar donde había sido colocada; pero "aplanada", porque faltaba el cuerpo que había estado dentro, y, al quedarse vacía, se había hundido la parte alta. Es decir, cada parte de la mortaja estaba en su lugar y guardaba su compostura; pero el cuerpo de Jesús no estaba dentro de ella; había desaparecido. Esto demostraba que el robo del cuerpo de Jesús era imposible; porque sólo podían haber sucedido dos cosas: a) Que alguien se hubiera llevado el cuerpo con la mortaja pegada a él; pero esto no había pasado, pues la mortaja estaba allí. b) Que alguien se hubiera llevado el cuerpo sin la mortaja; pero, en este caso, tenía que haber desenrollado las tiras de lienzo, que envolvían el tronco y los miembros del cuerpo, con lo cual habría deshecho el caparazón formado por estas tiras pegadas unas con otras; pero esto tampoco había sucedido, porque la mortaja estaba intacta. Sólo había una explicación: Jesús había desaparecido de dentro de su mortaja por medio de su resurrección. Por esto, cuando Juan entró en el sepulcro, "vio, y creyó" (Juan 20:8); porque Jesús había dejado, en su mortaja, una prueba física, visible, tangible e irrefutable de su resurrección; y ese testimonio de Juan tenía (y tiene) un valor apologético en favor de la resurrección de Jesús, y en contra de la fábula del robo de su cuerpo. Por otra parte, vemos que la explicación que da, el evangelio del apóstol Juan, de la mortaja del cuerpo de Jesús, anula totalmente todas las pretensiones de que la Sábana Santa de Turín sea la mortaja que envolvió el cuerpo de Cristo.
Este artículo es un resumen de un Apéndice del libro: JESÚS DE NAZARET (Un personaje histórico), mencionado más arriba.
Pedro de Felipe del Rey
Enero, 2003